Fuerza Armada Venezolana jura lealtad a Delcy Rodríguez
En un controvertido acto, la cúpula militar venezolana reconoció a Delcy Rodríguez como su comandante en jefe, levantando serias interrogantes sobre la institucionalidad democrática y el verdadero rol de las fuerzas armadas en la crisis política del país.
Caracas fue testigo este miércoles 29 de enero de un evento que profundiza la incertidumbre sobre la institucionalidad democrática en Venezuela. La cúpula de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y los cuerpos de seguridad del Estado formalizaron su reconocimiento a Delcy Rodríguez como ‘presidenta encargada’ y ‘comandante en jefe’, un acto que, lejos de consolidar la unidad, expone la compleja trama de lealtades y el vaciamiento de la Carta Magna en el país caribeño.
Un respaldo cuestionado desde el poder
El acto, celebrado en la Academia Militar de Fuerte Tiuna y transmitido por la televisión estatal VTV, contó con la presencia de destacadas figuras del régimen. Fue Diosdado Cabello, ministro del Interior y dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), quien articuló la declaración de lealtad. «La reconocemos a usted, doctora Delcieloína Rodríguez Gómez, como la presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela y comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y de los cuerpos policiales», afirmó Cabello, frente a los distintos cuerpos de seguridad.
¿Lealtad a la Constitución o a la «continuidad del Gobierno»?
Las palabras de Cabello no dejaron espacio para la ambigüedad sobre la motivación del reconocimiento. El ministro sostuvo que «nuestra lealtad a la Constitución y a la presidenta encargada es absoluta porque entendemos que defender su gestión es defender la continuidad del Gobierno y la integridad del pueblo venezolano». Esta declaración genera una contradicción fundamental: ¿la lealtad es a la Constitución como marco normativo supremo, o a la «continuidad del Gobierno» de una facción política específica? La entrega de la «espada del padre de la patria, el libertador Simón Bolívar» a Rodríguez, en presencia del ministro de Defensa, Vladimir Padrino, buscó revestir de solemnidad un acto que muchos interpretan como una consolidación del control militar sobre la política.
La promesa de «orden interno» en un país convulso
Cabello también prometió que «bajo su mando, garantizaremos con eficiencia el orden interno y la protección del pueblo, tal como reza en nuestra Carta Magna», añadiendo que «no permitiremos que ninguna circunstancia o amenaza, por difícil que sea, pueda ser aprovechada para sembrar el caos en nuestra tierra». Estas afirmaciones, en un contexto de profunda crisis humanitaria, económica y política que ha provocado el éxodo de millones de venezolanos, suenan a una advertencia velada, más que a una garantía de estabilidad institucional. ¿Se refiere al orden democrático o a la supresión de la disidencia?
Lo que falta aclarar
- Si la Constitución es el pilar de la lealtad de la FANB, ¿cómo se justifica el reconocimiento a una «presidenta encargada» en un contexto de cuestionamientos generalizados sobre la legitimidad de las instituciones venezolanas?
- ¿Cómo concilia la FANB su juramento de «defender la continuidad del Gobierno» con la pluralidad política y el derecho a la alternancia democrática que debería garantizar una verdadera Carta Magna?
- ¿Qué implicaciones tiene para la independencia de los poderes del Estado que el ministro del Interior sea el portavoz principal para exigir la lealtad militar a una figura política, en lugar de un proceso institucional claro y transparente?
- En un país donde la crisis ha desbordado las fronteras, ¿cómo se traduce la promesa de «garantizar el orden interno» sin abordar las causas profundas de la inestabilidad y el descontento social?
