Alerta PNP: Préstamos fraudulentos en redes exponen la vulnerabilidad digital en el país

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La Dirección de Cibercrimen de la PNP lanza una advertencia sobre el auge de estafas con préstamos falsos en redes sociales. El modus operandi revela una preocupante facilidad para acceder a datos personales y extorsionar a ciudadanos.

La Dirección de Cibercrimen de la Policía Nacional del Perú (PNP) ha emitido una nueva alerta sobre el alarmante incremento de estafas virtuales, centradas en supuestos préstamos rápidos ofrecidos a través de plataformas como Facebook y WhatsApp. Estas operaciones, que prometen soluciones financieras inmediatas, no solo buscan defraudar económicamente, sino que exponen la privacidad y seguridad de los usuarios a niveles preocupantes, transformando la necesidad en una pesadilla de extorsión y robo de datos.

Acceso total: el verdadero costo de un click

El comandante PNP Mario Carrasco Quispe, jefe del Departamento de Delitos Informáticos de la Dirección de Investigación de Cibercrimen, ha detallado la intrincada mecánica detrás de estas estafas. Según su explicación a la Agencia Andina, al instalar las aplicaciones fraudulentas, estas exigen un acceso irrestricto al dispositivo móvil de la víctima: desde la galería de fotos y la ubicación exacta hasta la lista de contactos y el historial de conversaciones. Esta invasión digital, presentada como un requisito indispensable para el préstamo, es en realidad la puerta de entrada para el posterior chantaje y la suplantación.

Extorsión «gota a gota» digital y pagos fantasma

La PNP identifica diversas modalidades que demuestran la sofisticación de estos grupos criminales. Una de ellas es el llamado “gota a gota virtual”, donde los presuntos estafadores, una vez con acceso a la información personal, inician amenazas y extorsiones si los pagos se retrasan, utilizando fotos privadas y contactando a familiares o amigos para ejercer presión. Otra variante, quizás más cínica, implica la oferta de préstamos de montos significativos —50,000 o 100,000 soles—, condicionados a un pago previo por supuestos «trámites administrativos». El resultado es siempre el mismo: el dinero prometido nunca llega y la víctima pierde su depósito inicial.

Los delincuentes, además, perfeccionan su fachada digital, empleando perfiles falsos, enlaces engañosos e incluso herramientas de inteligencia artificial para construir una apariencia de credibilidad, expandiendo así su red de potenciales víctimas con una facilidad alarmante.

Recomendaciones que no atacan el problema de fondo

Ante este panorama, la Policía Nacional reitera una serie de recomendaciones esenciales para la ciudadanía: descargar aplicaciones solo de tiendas oficiales, verificar el registro de entidades financieras ante la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), desconfiar de ofertas excesivamente atractivas y jamás realizar pagos anticipados. Se insta también a no compartir información sensible a través de enlaces sospechosos y a denunciar cualquier incidente. Sin embargo, estas medidas, aunque válidas, recaen principalmente en la vigilancia individual del ciudadano, ¿es eso suficiente?

Lo que falta aclarar

  • Dado el alcance masivo de estas estafas en Facebook y WhatsApp, ¿qué acciones concretas están tomando las autoridades peruanas para obligar a estas plataformas globales a implementar filtros más estrictos o a colaborar más activamente en la identificación y bloqueo de perfiles fraudulentos?
  • Si el Comandante Carrasco Quispe subraya la intrusión de estas aplicaciones, ¿por qué no se ha logrado una estrategia más eficaz para bloquear preventivamente su distribución o desmantelar las redes que las operan desde su origen, en lugar de solo alertar sobre sus consecuencias?
  • Más allá de las recomendaciones individuales, ¿existe un plan gubernamental integral para fortalecer la ciberseguridad a nivel nacional, que involucre educación masiva y mecanismos de respuesta rápida que no dependan únicamente de la denuncia posterior de la víctima?
  • Frente a la constante evolución de estas modalidades, que incluso emplean inteligencia artificial, ¿qué recursos y capacitaciones adicionales se están destinando a la Dirección de Cibercrimen para que su capacidad de investigación y detención esté a la par con la sofisticación de los delincuentes?

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