Despacho fantasma de José Jerí: S/144 mil en tres meses sin producir leyes mientras es presidente
Mientras José Jerí ejercía la presidencia interina, su oficina congresal siguió activa con siete empleados y un gasto público millonario, sin rastro de producción legislativa, según reveló un informe.
Una grave revelación periodística ha puesto en el ojo de la tormenta la gestión de los recursos públicos en el Congreso de la República. Se ha denunciado que el despacho congresal de José Jerí, quien asumió como presidente interino el 10 de octubre de 2025, continuó operando con siete empleados y un desembolso mensual de más de S/48 mil, acumulando S/144,474 entre octubre y diciembre de ese año, sin registrar producción legislativa. El informe, difundido por el programa ‘Beto A Saber’ de Willax, subraya una alarmante contradicción entre las funciones de un alto cargo y el uso de fondos estatales.
El costo de la inacción parlamentaria
Los registros analizados por el reportaje televisivo demuestran que, desde la juramentación de Jerí como presidente tras la vacancia de Dina Boluarte, su oficina parlamentaria mantuvo una estructura operativa completa. El equipo, compuesto por dos asesores, dos técnicos, un asistente, un auxiliar y un coordinador, generó una planilla de S/48,158.10 solo en diciembre de 2025. Esto eleva el gasto público en un periodo de tres meses (octubre a diciembre) a S/144,474, con una proyección que alcanzaría los S/192 mil hasta enero, todo ello sin que se documente un trabajo legislativo activo.
¿Oficina legislativa o centro de cobro?
La principal crítica radica en la ausencia casi total de iniciativas legislativas durante el periodo en que José Jerí ejerció la presidencia interina. Según el informe, solo se presentó un proyecto de ley el 14 de octubre de 2025, el primer día hábil tras su juramentación, el cual ya habría sido elaborado previamente a su traslado a Palacio de Gobierno. Desde esa fecha, no se han registrado nuevas propuestas, proyectos propios ni una participación legislativa efectiva, a pesar de que el despacho continuaba abierto y el personal asistía con regularidad. Los propios trabajadores, consultados por el equipo periodístico, confirmaron su asistencia y la realización de ‘funciones habituales’, sin ofrecer detalles sobre la justificación del gasto público en ese contexto.
La exigencia de transparencia y rendición de cuentas
Esta situación ha reavivado el debate sobre la necesidad de una fiscalización más estricta del gasto público y la rendición de cuentas por parte de los funcionarios. El periodista Beto Ortiz, a cargo del reportaje, cuestionó duramente la continuidad de estas prácticas, señalando la desconexión con la realidad económica de los millones de ciudadanos peruanos que, con sus impuestos, sostienen el aparato estatal. El caso de la oficina de Jerí no es solo una cuestión de cifras, sino un cuestionamiento directo a la ética en el uso de los recursos del Estado, especialmente cuando un congresista asume una doble función en el Ejecutivo sin que se ajusten las estructuras de su despacho legislativo.
Lo que falta aclarar
- ¿Qué justificación real y documentada existe para mantener un equipo completo de siete personas en un despacho congresal cuyo titular ejercía la presidencia interina y no producía leyes nuevas?
- ¿Por qué el Congreso de la República no implementó un mecanismo de control inmediato para suspender o reasignar los recursos de un despacho inactivo legislativamente, especialmente ante una situación excepcional como la asunción presidencial?
- ¿Se realizará una auditoría exhaustiva sobre los S/144,474 de fondos públicos desembolsados entre octubre y diciembre de 2025, y se exigirá la devolución de los montos que no puedan justificarse con trabajo legislativo efectivo?
- ¿Qué responsabilidades se derivan para quienes permitieron que esta situación se prolongara por tres meses, manteniendo un gasto público significativo sin una contrapartida tangible en la labor parlamentaria?
