Expectativas salariales en Perú: ¿Avance real o espejismo en el mercado laboral?

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Mientras Bumeran reporta un incremento del 5.5% en el sueldo promedio requerido en 2025, la desaceleración del crecimiento y la persistente brecha de género obligan a cuestionar la verdadera salud del mercado laboral peruano.

El reciente informe de Bumeran, que destaca un incremento acumulado del 5.5% en el sueldo promedio solicitado por los peruanos para aceptar un empleo al cierre de 2025, se presenta como un «balance positivo». Sin embargo, al examinar los detalles, emergen contradicciones y vacíos que merecen una mirada crítica. ¿Estamos realmente ante una mejora sustantiva o solo frente a una ilusión estadística que esconde problemas estructurales?

¿Un crecimiento con sabor a desaceleración?

El reporte señala que, si bien el sueldo promedio requerido se situó en S/ 3,435 en diciembre de 2025, y octubre registró el mayor aumento mensual (1.97%), el crecimiento anual del 5.5% es significativamente menor al 6.48% observado en 2024. Esta desaceleración plantea interrogantes: ¿Por qué la expectativa de incremento salarial perdió fuerza en un año? ¿Qué factores económicos subyacen a esta ralentización, y cómo impacta en la percepción de estabilidad de los trabajadores?

La brecha salarial por nivel y sector: ¿Justicia o privilegio?

El mercado laboral peruano sigue mostrando una marcada segmentación en las aspiraciones salariales. Mientras los puestos junior exigían en promedio S/ 2,313, los cargos de nivel medio ascendían a S/ 3,492, y los jefes y supervisores alcanzaban los S/ 5,568. Esta disparidad se acentúa en sectores específicos: los jefes de análisis de datos lideraban el ranking con pretensiones de S/ 10,000, y los profesionales senior e intermedios de TI con S/ 6,000. En contraste, los postulantes junior de negocios internacionales y supervisores de secretaría figuraban con las pretensiones más bajas. ¿Es esta polarización un reflejo de la demanda real del mercado o de una concentración de oportunidades en nichos muy específicos, dejando a la mayoría con aspiraciones moderadas?

El persistente abismo de género: una deuda sin saldar

Quizás el dato más alarmante del informe es la brecha de género. Bumeran revela que los hombres no solo representan el 60% de las postulaciones, sino que también solicitan un salario un 9.87% mayor que el demandado por las mujeres. Esta cifra, que el propio reporte califica como un «punto pendiente de solución», es una bofetada a cualquier pretensión de progreso en equidad. ¿Hasta cuándo se seguirá diagnosticando esta brecha sin acciones contundentes? ¿Qué responsabilidad asumen las empresas y el Estado para corregir esta inaceptable desigualdad, más allá de la mera constatación?

Lo que falta aclarar

  • ¿Es el 5.5% de incremento en el sueldo requerido una mejora real del poder adquisitivo o apenas compensa la dinámica inflacionaria del año?
  • Más allá del diagnóstico de Bumeran, ¿qué medidas concretas se están exigiendo o implementando desde el sector público y privado para cerrar la alarmante brecha salarial de género?
  • Si las pretensiones salariales reflejan un factor decisivo en la negociación, ¿qué tan alineadas están estas expectativas con las ofertas reales que el mercado laboral peruano está dispuesto a pagar?

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