Niño denuncia maltrato en Lambayeque: ¿Dónde está la protección efectiva del Estado?

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Un video desgarrador expuso la presunta situación de un niño de cinco años clamando por ayuda en Lambayeque. Las denuncias de agresión y encierro desatan la intervención del MIMP, pero las contradicciones y la falta de respuestas oficiales exigen una rendición de cuentas inmediata.

El grito de auxilio de un menor

Un video desgarrador, difundido el pasado lunes 6 de abril, ha puesto en evidencia la presunta situación de vulnerabilidad extrema de un niño de aproximadamente cinco años en la Calle Los Cedros, Nuevo Mocce, Lambayeque. Desde una pequeña ventana, el menor clamó por ayuda, denunciando agresiones y encierro sistemático, un testimonio que sacude la conciencia nacional y exige una respuesta contundente de las autoridades.

Las imágenes, grabadas alrededor de las 2:00 p.m., capturan la angustia del pequeño, quien relató ser víctima de presuntas agresiones continuas por parte de su madre y padrastro. «Siempre lo hacen. A mí me dicen todo lo que debo hacer y si no me dan duro, si no me ahorcan», fueron sus palabras, evidenciando un patrón de violencia y coacción. El niño también expresó su deseo de vivir con su abuela, afirmando que allí «no lo maltratan con tanta dureza», y señaló no tener el número de su padre biológico, lo que agrava su situación de indefensión.

La respuesta del Estado: ¿Suficiente o tardía?

Ante la difusión del material, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), a través del programa Warmiñan, informó que su Unidad de Protección Especial (UPE) de Lambayeque ha iniciado las «diligencias de ley». Según el MIMP, se presentó una denuncia contra la madre del menor y se habrían dictado «medidas de protección correspondientes». Sin embargo, la celeridad y la efectividad de estas acciones están bajo escrutinio, especialmente cuando el propio menor tuvo que denunciar su situación públicamente.

Intentos de descalificación y el silencio oficial

Resulta sumamente preocupante que, tras la valiente denuncia del niño, el entorno familiar haya intentado desacreditar su testimonio. Un individuo, identificado como «primo», sostuvo que las acusaciones de maltrato eran falsas, atribuyendo la versión del menor a un presunto Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). ¿Es esta una estrategia para minimizar la gravedad de los hechos o para silenciar a la víctima? Mientras tanto, la Fiscalía de Familia de Lambayeque, contactada para dar seguimiento a las medidas de protección, no ha emitido respuesta alguna hasta el cierre de esta edición, dejando un vacío de información crucial.

Lo que falta aclarar

  • ¿Cuáles son las «medidas de protección correspondientes» dictadas por la UPE Lambayeque, y cómo se garantiza su cumplimiento efectivo para salvaguardar la integridad del menor?
  • ¿En qué estado se encuentra la denuncia penal contra la madre, y qué acciones concretas está tomando la Fiscalía para investigar las presuntas agresiones y determinar responsabilidades?
  • ¿Por qué la Fiscalía de Familia de Lambayeque no ha respondido a las consultas de la prensa sobre un caso de tan alta sensibilidad pública que involucra a un menor?
  • ¿Se investigará el intento de desacreditar el testimonio del niño por parte de terceros, y cómo se asegura que estas afirmaciones no obstaculicen la búsqueda de justicia para la presunta víctima?

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