Perú enfrenta un escenario climático complejo: 68 vidas perdidas y más de 33 mil damnificados

Con 68 vidas perdidas y más de 33 mil damnificados por el actual Niño Costero, el Perú se prepara para un escenario aún más extremo. ¿Estamos realmente listos para enfrentar una amenaza que se anuncia con meses de anticipación?
El Perú se encuentra nuevamente al borde de una emergencia climática de proporciones. Con un saldo ya devastador de 33.204 damnificados, más de 218.000 afectados y 68 personas fallecidas a causa del Niño Costero, según cifras del INDECI, la advertencia de un «Niño Godzilla» no puede ser tomada a la ligera. Este escenario extremo, que promete intensificar el calor y extender las lluvias hasta el invierno, nos obliga a cuestionar la efectividad de las respuestas estatales ante una amenaza que, lejos de ser nueva, se anuncia con una claridad alarmante.
El costo humano del Niño Costero: ¿una lección ignorada?
Las cicatrices del actual fenómeno del Niño Costero son profundas. El Instituto Nacional de Defensa Civil reporta un lamentable balance de 33.204 damnificados y 68 vidas perdidas, con más de 218.000 personas afectadas. Regiones como Áncash, Huánuco, Pasco y Cusco han sido epicentros de deslizamientos y daños severos. Este panorama desolador, que se agrava con la continuidad de las precipitaciones, es el telón de fondo sobre el cual se proyecta la sombra del «Niño Godzilla», un evento que, según los pronósticos, superará lo ya vivido.
Niño Godzilla: la magnitud de un evento extremo
El término «Niño Godzilla» no es una metáfora casual; es la denominación que especialistas usan para describir episodios excepcionalmente intensos del fenómeno El Niño. Jorge Vizcarra, titular de la Dirección de Hidrografía y Navegación, explica que se aplica cuando el calentamiento del Pacífico y sus efectos —lluvias torrenciales, inundaciones o sequías— alcanzan niveles fuera de lo común. Este fenómeno podría generar desbordes, inundaciones, sequías y un preocupante aumento de la temperatura del mar. La alerta máxima está encendida, pero ¿se traduce en acciones a la misma escala?
Pronósticos de ENFEN: un mapa de riesgos que exige respuestas
El organismo técnico ENFEN, a través del ingeniero Luis Vásquez, ha sido claro: el Niño Costero continuará hasta diciembre, con una intensidad moderada entre mayo y junio, lo que significa más lluvias, especialmente en el norte. A pesar de una disminución gradual en el volumen de precipitaciones en abril, la advertencia es contundente: el suelo ya está saturado, incrementando el riesgo de huaicos y desbordes. Además, se proyecta un otoño e invierno «ligeramente cálido» y la posibilidad de que el Niño del Pacífico central se active en junio-julio, acoplándose al Niño Costero y potenciando sus impactos hacia fin de año. Estos pronósticos detallados no solo informan; exigen una planificación robusta y visible.
Lo que falta aclarar
- Dado el lamentable saldo de 68 vidas perdidas y 33.204 damnificados por el Niño Costero actual, ¿qué medidas concretas y diferentes se han implementado para evitar que estas cifras se multipliquen ante un «Niño Godzilla» que se anuncia con meses de anticipación?
- Si el suelo ya está «saturado» y el riesgo de «huaicos y deslizamientos seguirá latente», según la advertencia de ENFEN, ¿cuáles son los planes de evacuación y reubicación preventiva activos en las zonas de alto riesgo, más allá de la mera «alerta a la población»?
- El «Niño Godzilla» se describe como un fenómeno «excepcionalmente intenso» y «fuera de lo común». ¿Qué recursos extraordinarios, tanto humanos como materiales, se han dispuesto para hacer frente a una escala de desastre que se prevé sin precedentes, y cómo se garantiza su ejecución oportuna?
- Ante la posibilidad de que el Niño del Pacífico central se acople con el Niño Costero, «potenciando sus impactos hacia fin de año», ¿existe una estrategia nacional de contingencia unificada que contemple este escenario compuesto, o las respuestas serán fragmentadas como es habitual?
