Tatuajes y Piercings: Minsa advierte, pero ¿quién fiscaliza la informalidad que nos enferma?

El Ministerio de Salud alerta sobre graves riesgos de infecciones como hepatitis y VIH por tatuajes y piercings informales. Sin embargo, la ausencia de fiscalización efectiva deja a miles de peruanos vulnerables ante prácticas clandestinas.
El Ministerio de Salud (Minsa) ha vuelto a encender las alarmas sobre los graves peligros para la salud asociados a la realización de tatuajes y la colocación de piercings, especialmente cuando se efectúan sin las debidas condiciones de bioseguridad. La advertencia, que subraya el riesgo de contraer enfermedades como la hepatitis y el VIH, pone en evidencia una preocupante realidad: mientras la autoridad sanitaria señala los peligros, la proliferación de establecimientos informales y sin control parece ser la norma, dejando a miles de ciudadanos expuestos a serias complicaciones.
Infecciones silenciosas: el alto costo de la informalidad
El dermatólogo César Ramos Aguilar, del Hospital Nacional Cayetano Heredia, ha sido enfático en señalar que la falta de esterilización en los instrumentos y la ausencia de protocolos de bioseguridad son puertas abiertas para la transmisión de virus tan letales como la hepatitis B y C, y el VIH. Además, advierte sobre el surgimiento de reacciones alérgicas severas e infecciones graves, un escenario que se agrava considerablemente en los procedimientos clandestinos donde la higiene es una quimera y la salud del usuario, una loterÃa.
Más allá de la aguja: riesgos ocultos y advertencias ignoradas
Los peligros no se limitan solo a las infecciones. El especialista también alertó sobre la posibilidad de que los tatuajes enmascaren el desarrollo de melanoma, un tipo agresivo de cáncer de piel, al cubrir lunares o manchas sospechosas. Asimismo, ciertas tintas, como la roja y la amarilla, pueden desencadenar reacciones adversas y fotosensibilidad. En cuanto a los piercings, las perforaciones en cartÃlago pueden derivar en necrosis, mientras que el uso de joyas con nÃquel provoca dermatitis, y los de lengua, daños dentales y en la mucosa bucal. Todos estos son riesgos conocidos, pero ¿quién vigila que se cumplan las mÃnimas precauciones?
El Minsa entre la recomendación y la acción ausente
Aunque el Minsa recomienda evitar estas prácticas por los riesgos inherentes, paradójicamente, si se opta por ellas, aconseja realizarlas ‘únicamente en establecimientos formales que cumplan con estrictas normas de bioseguridad’. Esta doble postura plantea una interrogante fundamental: ¿cuál es el rol activo del Ministerio para garantizar que existan suficientes establecimientos formales y fiscalizados, y para erradicar a los informales que ponen en riesgo la salud pública? La recomendación, sin una acción concreta de control y formalización, suena a una declaración de intenciones sin respaldo operativo.
Lo que falta aclarar
- Si el Minsa reconoce que el problema se agrava en lugares informales, ¿qué acciones concretas y cuantificables ha implementado para fiscalizar, clausurar o sancionar a estos establecimientos en el último año?
- ¿Existe un marco regulatorio especÃfico y actualizado que establezca los requisitos sanitarios y de bioseguridad obligatorios para los estudios de tatuajes y piercings en el Perú? ¿Quién es responsable de su aplicación y seguimiento efectivo?
- Más allá de las advertencias periódicas, ¿cuál es la estrategia nacional del Minsa para educar a la ciudadanÃa sobre cómo identificar un centro seguro y las consecuencias de optar por la informalidad? ¿Se están desarrollando campañas masivas y accesibles?
- ¿Qué mecanismos de capacitación y certificación existen para los tatuadores y perforadores, garantizando que poseen los conocimientos necesarios en bioseguridad y manejo de emergencias sanitarias?
