Debate Presidencial: Más pugilato que propuestas en la tercera jornada del JNE

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La tercera fecha del debate presidencial, organizada por el JNE, se convirtió en un escenario de acusaciones y descalificaciones mutuas, donde la confrontación eclipsó las soluciones a problemas urgentes como la seguridad y la corrupción.

La tercera jornada del debate presidencial, orquestada por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), se perfilaba como una plataforma para discutir soluciones a los desafíos más apremiantes del país. Sin embargo, el encuentro se desvió rápidamente hacia un circo de acusaciones personales y mutuas descalificaciones, dejando en evidencia las profundas fracturas y la escasa profundidad programática de varios postulantes. El bloque de seguridad ciudadana, en particular, se transformó en un campo de batalla verbal entre candidatos, con Keiko Fujimori y Jorge Nieto Montesinos como protagonistas principales.

El fuego cruzado entre Fujimori y Nieto: La batalla por la seguridad

El exministro Jorge Nieto Montesinos (Partido del Bueno Gobierno) encendió la mecha al señalar que la delincuencia prospera por la «coalición por la impunidad» en el gobierno y el Congreso. Cuestionó frontalmente a Keiko Fujimori (Fuerza Popular) por, según él, justificar la reducción del tiempo para acuerdos de colaboración eficaz, una medida que, a su juicio, favorece a la delincuencia. La respuesta de Fujimori Higuchi fue directa y personal: «¿Cómo pensar que alguien que se toma fotos con Víctor Polay Campos [cabecilla del MRTA] tiene autoridad para hablar de seguridad?». Nieto replicó, atribuyendo a Fernando Rospigliosi, miembro de Fuerza Popular, la presencia en la misma fotografía y acusó a Fujimori de haber «gobernado desde el Congreso» en 2016, haciendo de los gobiernos subsiguientes «sus gobiernos» y señalando un interés en la impunidad.

La lideresa de Fuerza Popular, por su parte, negó rotundamente las afirmaciones de Nieto, declarando que «en los últimos 25 años, el fujimorismo no ha gobernado ni yo tampoco. Pretendo ser presidenta, todavía no lo he sido». Esta afirmación, sin embargo, contrasta con la percepción pública sobre el rol de su partido en el Legislativo tras las elecciones de 2016.

Descalificaciones personales: El show antes que la propuesta

El patrón de ataques personales se replicó en otros segmentos del debate. Mesías Guevara (Partido Morado) acusó a un «pacto mafioso» en el Congreso de dar «leyes procrimen» y «secuestrar» al país, sentenciando un «Fujimori nunca más». La candidata de Fuerza Popular intentó «ghostear» a Guevara, pero minutos después rompió su promesa, lo que llevó al morado a tildarla de «la señora de la mentira».

En otro enfrentamiento, Enrique Valderrama (Partido Aprista) calificó a Mario Vizcarra (Perú Primero) como el «testaferro político» del expresidente Martín Vizcarra, quien cumple una condena por sobornos. Valderrama también increpó a Jorge Nieto por su participación en la gestión de Susana Villarán y por supuestamente haber considerado ser primer ministro de Dina Boluarte «cuando ya tenía encima a 50 muertos». La respuesta de Mario Vizcarra fue igualmente punzante, defendiendo a su hermano y acusando al partido aprista de ser «mafioso».

¿Soluciones reales o golpes de efecto?

Mientras algunos candidatos se enfrascaban en el intercambio de acusaciones, las propuestas programáticas a menudo se diluían o tomaban rumbos controvertidos. Ronald Atencio (Venceremos) insistió en la creación de un «comando de aniquilamiento» de 500 policías de élite para combatir la extorsión y el sicariato, liderado por él mismo, aclarando que «no será un Grupo Colina». Esta declaración, aunque busca ser una solución drástica, evoca fantasmas del pasado y plantea serias interrogantes sobre su implementación y respeto a los derechos humanos.

Otros postulantes, como Rosario Fernández (Un Camino Diferente), optaron por señalar la corrupción dentro de la Policía Nacional, mientras que Rafael Belaunde (Libertad Popular) criticó el «autoritarismo parlamentario» y el impacto de la extorsión en los pequeños empresarios. A pesar de estos puntos, el análisis de expertos como José Carlos Requena y Fernando Huamán sugiere que el formato y la tendencia a los ataques restaron oportunidades para que la mayoría de candidatos destacara con propuestas concretas, dejando a Keiko Fujimori y Jorge Nieto como blancos principales de la confrontación.

(Foto: Hugo Pérez/ El Comercio)
(Foto: Hugo Pérez/ El Comercio)

(Foto: Hugo Pérez/ El Comercio)
(Foto: Hugo Pérez/ El Comercio)

(Foto: Antonio Melgarejo/ El Comercio)
(Foto: Antonio Melgarejo/ El Comercio)

(Foto: Antonio Melgarejo/ El Comercio)
(Foto: Antonio Melgarejo/ El Comercio)

(Foto: Antonio Melgarejo/ El Comercio)
(Foto: Antonio Melgarejo/ El Comercio)

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