Salud pública en riesgo: ¿Por qué 16 boticas operaban con fármacos vencidos en Lima?

Operativos conjuntos de Digemid y la PNP revelan una preocupante realidad en el sector farmacéutico, clausurando establecimientos y deteniendo a cuatro personas. ¿Es suficiente esta respuesta ante un problema recurrente?
Una vez más, la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid), en coordinación con la Policía Nacional del Perú (PNP), ha tenido que intervenir para proteger la salud pública. Dieciséis boticas en Lima Metropolitana fueron clausuradas por la comercialización de medicamentos vencidos y el almacenamiento deficiente de insumos, prácticas que representan un grave peligro para los ciudadanos. Cuatro personas han sido detenidas, pero la pregunta persiste: ¿cuántos establecimientos más operan bajo la misma negligencia, y qué falla en el sistema de fiscalización para que estas situaciones se repitan con alarmante frecuencia?
Un patrón de irregularidades inaceptable
Los recientes operativos, ejecutados en el Cercado de Lima, San Martín de Porres, Ate y Villa María del Triunfo, sacaron a la luz una serie de infracciones que ponen en entredicho la seriedad con la que algunos establecimientos manejan productos esenciales para la vida. En el Cercado de Lima, en el jirón Chancay, cinco boticas fueron cerradas tras hallarse aerocámaras para el tratamiento del asma y agujas para inyecciones caducadas, además de dispositivos almacenados a altas temperaturas. En San Martín de Porres, cuatro boticas, incluyendo «El Pacífico» y «Hogar y Salud», fueron clausuradas por no contar con un farmacéutico responsable, una exigencia básica para la dispensación segura de medicamentos.
Negligencia que pone vidas en peligro
La situación no fue distinta en Ate, donde Botica Farmabiotic y Botica y Bazar figuraron entre los establecimientos intervenidos por incumplimiento de normativas. En Villa María del Triunfo, las boticas Joven, Duo Farma y G y F, ubicadas cerca del mercado Cooperativo «San Gabriel», también fueron cerradas. Estas irregularidades no son meras faltas administrativas; la venta de productos vencidos o mal conservados puede generar fallas terapéuticas críticas, especialmente para pacientes con enfermedades crónicas, y provocar intoxicaciones o complicaciones severas, tal como ha advertido el Ministerio de Salud (Minsa).
La fiscalización reactiva: ¿una solución a medias?
El Minsa y las Direcciones de Redes Integradas de Salud (Diris) han destacado que estos operativos buscan reducir la incidencia de problemas de salud derivados del uso de productos degradados, instando a la ciudadanía a verificar los registros sanitarios y denunciar irregularidades. Sin embargo, la persistencia de estas prácticas ilegales sugiere que las acciones de fiscalización, aunque necesarias, podrían estar llegando tarde, actuando de forma reactiva en lugar de preventiva. La ausencia de un farmacéutico en locales clave o la venta abierta de productos caducados son síntomas de un problema estructural que exige más que intervenciones puntuales.
Lo que falta aclarar
- ¿Qué medidas concretas se están implementando para fortalecer la fiscalización preventiva y evitar que estas boticas operen impunemente hasta el momento de una intervención?
- Más allá de la clausura temporal, ¿cuáles son las sanciones definitivas para los propietarios de estas 16 boticas y para las cuatro personas detenidas? ¿Son estas penas realmente disuasorias?
- El Minsa habla de una “intervención a nivel nacional”; sin embargo, los detalles solo corresponden a cuatro distritos de Lima. ¿Cuál es el verdadero alcance de estos operativos y qué resultados se obtuvieron en otras regiones del país?
- ¿Existe un registro público de boticas clausuradas o sancionadas para que la ciudadanía pueda identificar y evitar establecimientos con historial de malas prácticas?
