Insulina: 20 mil vidas en riesgo por desabastecimiento crítico en MINSA y EsSalud

La escasez de insulina para pacientes con diabetes tipo 1 golpea a nivel nacional, dejando a 20 mil peruanos sin su medicamento vital. Autoridades reconocen no tener proveedores, mientras la población infantil es la más vulnerable.
Alrededor de 20 mil peruanos con diabetes tipo 1 enfrentan una crisis sanitaria sin precedentes: el desabastecimiento total de insulina, un fármaco indispensable para su supervivencia. Las asociaciones de pacientes han alzado la voz de alerta ante la alarmante situación que afecta tanto a los hospitales del Ministerio de Salud (MINSA) y EsSalud, como a las principales cadenas de farmacias privadas, dejando a miles de familias sin opciones para adquirir este soporte vital.
Crisis sin fronteras: El desabastecimiento nacional
Lo que inicialmente pudo parecer un problema aislado se ha transformado en una emergencia de alcance nacional. En la capital, hospitales de referencia como el Dos de Mayo, el Loayza, el Rebagliati y el Instituto Nacional de Salud del Niño en Breña, reportan la ausencia del insumo. La misma situación crítica se replica en regiones como Cusco, Arequipa, Tacna, Huánuco, Loreto y Trujillo, donde la insulina, en cualquiera de sus presentaciones, es prácticamente inhallable. Esta carencia eleva exponencialmente el riesgo de complicaciones metabólicas severas, con desenlaces potencialmente fatales en cuestión de horas para los afectados.
Autoridades admiten el vacío de proveedores
La gravedad de la situación fue confirmada por las propias autoridades sanitarias. Durante una reunión clave celebrada el 6 de marzo de 2026, representantes de los pacientes se encontraron con funcionarios del Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (CENARES) y la DIGEMID. En dicho encuentro, las entidades estatales reconocieron formalmente la ausencia de proveedores disponibles a corto plazo para satisfacer la demanda nacional de insulina. Esta admisión subraya la incapacidad del sistema para asegurar un medicamento que no es opcional, sino un tratamiento permanente y vital para quienes padecen esta condición crónica.
Niños y adolescentes, los más expuestos
Especialistas y familiares han enfatizado que la población infantil y adolescente es la más vulnerable ante esta escasez. Se ha señalado que la insulina análoga es la más adecuada para este grupo etario debido a su mayor precisión y menores efectos secundarios, a diferencia de la insulina humana, que muchas familias prefieren evitar por temor a complicaciones. Ante este escenario desolador, los pacientes y sus defensores exigen al Estado peruano acciones urgentes, como la implementación de medidas de importación de emergencia o la activación de mecanismos internacionales de compra, con el fin de restablecer el suministro y evitar una catástrofe sanitaria.
Lo que falta aclarar
- ¿Qué plan de contingencia inmediato se ha activado para abastecer de insulina a los 20 mil pacientes, priorizando a los niños, ante la reconocida ausencia de proveedores a corto plazo?
- ¿Por qué el Estado no previó esta escasez crítica de un medicamento esencial, permitiendo que la situación llegue al punto de un “desabastecimiento total” reconocido por sus propias instituciones?
- ¿Qué gestiones se han realizado desde el 6 de marzo de 2026 con mecanismos internacionales o para compras de emergencia que garanticen la importación urgente de insulina?
- ¿Cuál es la responsabilidad de CENARES y DIGEMID en la gestión de esta crisis, y qué medidas correctivas se implementarán para asegurar que una interrupción similar no vuelva a ocurrir con medicamentos vitales?
