Crisis del GNV: taxistas al límite por desabastecimiento y la priorización del gobierno
Cientos de taxistas y conductores particulares en Lima sufren graves pérdidas económicas por el desabastecimiento de GNV y GLP. El Gobierno prioriza, pero ¿quién responde por el impacto directo?
La escasez de Gas Natural Vehicular (GNV) y Gas Licuado de Petróleo (GLP) golpea con dureza a miles de conductores en Lima, dejando a taxistas y usuarios particulares en una situación límite. En un recorrido por grifos como el de la cuadra 7 de la avenida México, en La Victoria, la realidad es contundente: surtidores secos y la promesa de un combustible accesible, desvanecida. Mientras las autoridades gestionan la crisis, la ciudadanía exige respuestas concretas ante las pérdidas que se acumulan día tras día.
Pérdidas económicas inasumibles para familias
El impacto económico de esta crisis no es una cifra abstracta, sino una realidad palpable en los bolsillos de quienes dependen del transporte. Martín León, padre de familia y taxista, ha denunciado pérdidas que oscilan entre 500 y 600 soles desde el domingo. “Altera mucho porque uno trabaja del día a día y justo estamos en campaña escolar. En casa, me han pedido ya los útiles escolares”, declaró, evidenciando cómo la falta de GNV impacta directamente en la economía familiar, en un momento crucial para muchos hogares.
Priorización gubernamental bajo cuestionamiento
Ante el clamor de los afectados, el ministro de Transportes, Aldo Prieto, ha reiterado la directriz de priorizar el abastecimiento de GNV para servicios esenciales como el Metropolitano, Aerodirecto y los corredores complementarios. Esta medida, aunque busca mantener el transporte público en funcionamiento, deja sin alternativa a miles de taxistas y conductores particulares que también proveen un servicio vital y que ahora se ven desprovistos. La emergencia en el suministro de gas natural, declarada por el Gobierno hasta el 14 de marzo a raíz de una fuga en La Convención, Cusco, ha sido el detonante, pero la gestión de sus consecuencias genera profunda preocupación.
Lo que falta aclarar
- Si la fuga en Cusco fue el detonante de la emergencia, ¿por qué no se comunicó con mayor antelación un plan de contingencia claro y transparente para todos los usuarios de GNV y GLP, y no solo para un sector?
- ¿Qué mecanismos de compensación o soporte económico se están considerando para los miles de taxistas y conductores particulares que, como Martín León, reportan pérdidas de hasta 600 soles en pocos días? ¿Acaso sus ingresos no son también esenciales para la economía del país?
- Más allá de la prioridad a los servicios públicos, ¿cuál es el plan concreto del Ministerio de Transportes y Comunicaciones para asegurar que el abastecimiento de GNV y GLP se normalice para todos los ciudadanos una vez superada la emergencia, y evitar futuras crisis de esta magnitud?
- Considerando que el desabastecimiento de GLP también se ha evidenciado en grifos como el de La Victoria, ¿cuál es la estrategia integral del Gobierno para garantizar la disponibilidad de ambos combustibles, fundamentales para la movilidad nacional?
