Perú, bajo el agua y el calor: ¿Dónde está la previsión ante la crisis climática?

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Ríos desbordados, miles de afectados y un Niño Costero que recién empieza. Mientras las autoridades declaran emergencias, la pregunta persiste: ¿está el país realmente preparado o solo reacciona a la catástrofe?

El Perú se encuentra nuevamente bajo el asedio de fenómenos climáticos extremos, con intensas lluvias y huaicos que han puesto en umbral rojo ríos vitales como el Rímac y el Marañón en Amazonas. La situación, lejos de ser un incidente aislado, es confirmada por el Senamhi como el inicio del Niño Costero 2026, proyectado hasta noviembre. Sin embargo, la recurrencia de estas emergencias plantea serias dudas sobre la eficacia de las estrategias de prevención y la rendición de cuentas de las instituciones encargadas.

La cruda realidad en cifras

El panorama es desolador. El COEN ha emitido alerta roja para 49 provincias en 8 regiones – Cusco, Huancavelica, Huánuco, Junín, Lima, Pasco, Madre de Dios y Ucayali – anticipando nuevos deslizamientos y huaicos. En Lambayeque, el COER reporta que entre el 18 de enero y el 25 de febrero, 3,562 personas han resultado afectadas, con 453 damnificadas y 437 evacuadas, además de 378 familias damnificadas. A esto se suma el desborde del río Kimbiri y derrumbes en diversas zonas, así como la erosión en la infraestructura de transporte en los caseríos de Antapucro y Cochahuayco en Huarochirí, Lima, por el incremento del caudal del río Lurín.

El Niño Costero: ¿Sorpresa o negligencia?

El 24 de febrero de 2026, el Senamhi confirmó oficialmente el inicio del Niño Costero, con un aumento sostenido de la temperatura superficial del mar. Grinia Avalos, directora de Meteorología y Evaluación Ambiental Atmosférica del Senamhi, advirtió que el fenómeno podría extenderse hasta noviembre y alcanzar una intensidad moderada antes de julio. La pregunta es inevitable: si los pronósticos son claros, ¿por qué la respuesta sigue siendo reactiva y no anticipatoria? La declaración de estado de emergencia en 707 distritos, si bien necesaria, ¿es una medida suficiente o el reflejo de una falta de planificación a largo plazo?

Dengue y sismos: Múltiples frentes de crisis

Como si la emergencia hídrica no fuera suficiente, el país enfrenta otros desafíos simultáneos. Las lluvias intensas, caldo de cultivo para el mosquito del dengue, coinciden con un alarmante reporte del CDC Perú del Minsa: 5,228 casos y 5 defunciones a nivel nacional hasta la semana epidemiológica 6 de 2026. En paralelo, Lima soporta una ola de calor diurno de 16 días consecutivos hasta el 26 de febrero, con La Molina alcanzando casi 33°C. A esto se sumó un sismo de magnitud 5.0 en Chilca el 26 de febrero, percibido fuertemente en Lima debido a su movimiento vertical, según Hernando Tavera del IGP. La suma de estos eventos pone de manifiesto una vulnerabilidad sistémica que exige más que comunicados y declaratorias.

Lo que falta aclarar

  • ¿Qué acciones concretas y ejecutables se implementaron antes del 24 de febrero, fecha en que Senamhi confirmó el inicio del Niño Costero, para mitigar el impacto en las 49 provincias bajo alerta roja?
  • Ante la recurrencia de desbordes y daños en infraestructura de transporte, ¿cuál es el balance de las obras de prevención y reforzamiento de ríos y carreteras realizadas en los últimos años?
  • Con 5,228 casos de dengue y 5 defunciones reportados, ¿se ha activado un plan de contingencia de salud pública que vaya más allá de la mera contabilización de casos, o esperaremos al pico de contagios para una respuesta efectiva?
  • Si el MTC ofrece una plataforma digital para el estado de carreteras, ¿por qué persisten los reportes de vías interrumpidas y la falta de maquinaria pesada oportuna en zonas críticas como Huarochirí?

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