Trump y los OVNIs: ¿Transparencia real o un nuevo capítulo en la opacidad?
El expresidente de EE.UU. ordena la desclasificación de archivos sobre fenómenos aéreos no identificados, mientras cuestiona a Obama. La medida genera dudas sobre el verdadero alcance de esta «apertura».
En un movimiento que busca responder al persistente interés público, Donald Trump ha instruido a diversas agencias federales de Estados Unidos, incluido el Departamento de Defensa, a identificar y hacer públicos todos los registros oficiales relacionados con objetos voladores no identificados (OVNIs) y la potencial existencia de vida extraterrestre. La orden, difundida a través de su plataforma Truth Social, se presenta como un paso hacia una mayor transparencia, pero desde ya levanta serias interrogantes sobre la profundidad de esta prometida revelación y las verdaderas motivaciones políticas detrás de ella.
La «transparencia» que elude lo clasificado
Si bien la directriz de Trump apunta a abordar el creciente clamor ciudadano por información sobre los fenómenos aéreos no identificados (FANI), el expresidente ha sido notablemente ambiguo respecto a un punto crucial: ¿se incluirán documentos clasificados en esta divulgación? La omisión de esta precisión es un vacío significativo. Sin un compromiso explícito para desclasificar material sensible, la iniciativa corre el riesgo de ser percibida como una mera formalidad, sin alterar el velo de secretismo que históricamente ha rodeado estos asuntos. La verdadera transparencia exige ir más allá de lo evidente.
La paradoja de la crítica presidencial
Esta orden de Trump emerge poco después de que el expresidente Barack Obama comentara en una entrevista sobre la inmensidad del universo y la posibilidad de vida más allá de la Tierra, aunque sin ofrecer evidencia de contacto o encubrimiento gubernamental. Lo paradójico es que Trump, según sus propias declaraciones, criticó a Obama por «tocar temas sensibles» y «revelar material clasificado» al abordar estos asuntos públicamente. Ahora, el mismo Trump impulsa una medida de similar naturaleza, lo que expone una flagrante contradicción en su postura sobre la delicadeza de esta información. ¿Qué cambió en su criterio sobre lo que es «sensible»?
Un respaldo bipartidista bajo escrutinio
La propuesta ha logrado un inusual consenso en el Congreso estadounidense, con figuras como la congresista republicana Anna Paulina Luna, quien preside el Grupo de Trabajo sobre Fenómenos Aéreos No Identificados, y el senador demócrata John Fetterman, expresando su apoyo a la iniciativa. Celebran esta medida como un avance hacia la claridad para los ciudadanos. Sin embargo, el respaldo no exime de la necesidad de examinar los detalles de la implementación. La simple «identificación y publicación» no es suficiente si los archivos más relevantes permanecen inaccesibles. La verdadera rendición de cuentas se medirá por el acceso irrestricto a la información.
Lo que falta aclarar
- ¿La orden de Donald Trump incluirá explícitamente la desclasificación de documentos militares o de inteligencia que actualmente están bajo reserva, o se limitará a registros ya públicos o de menor sensibilidad?
- ¿Cuál es el cronograma preciso para la identificación y publicación de estos registros? ¿Se establecerán plazos definidos y mecanismos de supervisión independientes para asegurar su cumplimiento?
- Considerando que Trump criticó a Barack Obama por «revelar material clasificado» al discutir la vida extraterrestre, ¿cómo justifica su propia directriz sin incurrir en la misma supuesta falta de discreción que reprochó?
- ¿Qué recursos y autoridad específicos se asignarán a las agencias federales, como el Departamento de Defensa, para garantizar una búsqueda exhaustiva y una divulgación completa, libre de posibles filtros políticos o intereses particulares?

