Huánuco: Desaparición de niña de 2 años en San Rafael
La búsqueda de Zoe Aitana Criollo Paucar en el río Huallaga plantea serias interrogantes sobre el cuidado y las circunstancias que llevaron a su desaparición el 16 de febrero.
La desaparición de Zoe Aitana Criollo Paucar, una niña de apenas 2 años, desde la tarde del 16 de febrero en el distrito de San Rafael, Huánuco, ha movilizado a equipos de rescate y a la comunidad, pero también ha desnudado una serie de interrogantes sobre las circunstancias que rodearon este lamentable hecho. Mientras la búsqueda se intensifica en las orillas del río Huallaga, la pregunta clave es: ¿cómo pudo una menor quedar en tal situación de vulnerabilidad?
Una búsqueda contra el tiempo en el Huallaga
Desde que se reportó la ausencia de la pequeña Zoe, la Unidad de Rescate de la Sección de Emergencia Huánuco se ha sumado a los esfuerzos, recorriendo incansablemente las orillas del río Huallaga. Junto a moradores y agentes de la comisaría local, buscan cualquier rastro de la niña, basándose en la presunción de que la menor habría caído a las turbulentas aguas. Esta intensa operación busca contrarrestar el paso de los días, vital en casos de personas desaparecidas, especialmente si son infantes.
El relato de la ausencia: Una niña sola a metros del río
Según la denuncia presentada, la madre de Zoe, Ana Paucar Rivadeneyra, habría dejado a la niña sola en su vivienda. Un detalle crucial es que la casa está ubicada a unos tres metros del río Huallaga. La madre, según su propio testimonio, se ausentó por aproximadamente 15 minutos para recoger animales. Al regresar, la pequeña Zoe ya no se encontraba. Esta versión, que es el punto de partida de la investigación, es la que ha puesto en alerta a las autoridades y al Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, que también ha hecho pública la desaparición pidiendo colaboración ciudadana.
La protección infantil bajo la lupa
El escenario descrito, donde una niña de dos años queda sin supervisión a escasos metros de un río caudaloso, obliga a una profunda reflexión sobre la protección infantil en entornos rurales. ¿Era esta la primera vez que la menor quedaba sola? ¿Existían otras opciones de cuidado? La vulnerabilidad de Zoe Aitana, expuesta a un peligro tan inminente, no solo es una tragedia en ciernes, sino también un indicador de las fallas en la prevención y el cuidado que recaen, en primera instancia, en los adultos responsables. La intervención del MIMP, aunque tardía para la prevención, subraya la gravedad de la situación.
Lo que falta aclarar
- ¿Cómo se evalúa la situación de riesgo de menores en viviendas cercanas a cuerpos de agua, especialmente en zonas rurales como San Rafael?
- ¿Se ha iniciado alguna investigación paralela, más allá de la búsqueda, para determinar posibles responsabilidades en el presunto abandono de la menor?
- ¿Qué medidas concretas tomó la madre antes de ausentarse por 15 minutos, sabiendo la proximidad de la vivienda al río Huallaga?
- Más allá de la alerta pública, ¿qué acciones de acompañamiento y seguimiento ofrece el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables a las familias en situaciones de riesgo evidente?
