Piura bajo el agua: la crónica repetida de una emergencia que exige respuestas
Lluvias torrenciales vuelven a sumir a Piura en el caos, dejando familias aisladas y evidenciando la fragilidad de la infraestructura ante un escenario climático que las autoridades parecen incapaces de gestionar.
La región Piura se encuentra una vez más sumergida en una crisis que ya parece endémica. Tras más de cinco horas de lluvias incesantes, las calles se han convertido en ríos turbulentos, la infraestructura colapsa y cientos de familias luchan por sobrevivir. Esta recurrente emergencia no solo expone la vulnerabilidad de la población, sino que pone en evidencia la persistente falta de preparación y respuesta efectiva por parte de las autoridades.
Chulucanas: La desesperación a flote
Las imágenes de Chulucanas son un crudo testimonio de la emergencia. Tres menores de edad fueron captados usando un colchón improvisado como balsa para navegar entre viviendas completamente anegadas. En la misma localidad, vecinos tuvieron que arriesgar su integridad para rescatar un vehículo que amenazaba con ser arrastrado por la fuerza del agua, una muestra de la autogestión ciudadana ante la inoperatividad de los sistemas de prevención y respuesta.
Ayabaca y Morropón: El aislamiento de 200 familias
La situación se agrava en el límite entre Ayabaca y Morropón, donde la activación de la quebrada Sancor ha dejado a unas 200 familias completamente aisladas. Reportes de la Policía Nacional confirman intentos desesperados de pobladores por cruzar el cauce usando sogas, una práctica de alto riesgo que subraya la falta de alternativas seguras. El tránsito vehicular permanece interrumpido y la amenaza de desabastecimiento de productos básicos se cierne sobre estas comunidades.
Un clamor por maquinaria y ayuda humanitaria
Ante la magnitud del desastre, los residentes de las zonas afectadas han lanzado un llamado urgente al Gobierno Regional y a las autoridades centrales. La demanda principal es el envío inmediato de maquinaria pesada para rehabilitar las vías y la distribución de ayuda humanitaria esencial. Sin embargo, el flujo vehicular entre las localidades altoandinas y la costa piurana sigue paralizado, dejando en el aire la pregunta sobre la celeridad y eficacia de la respuesta estatal.
Lo que falta aclarar
- ¿Por qué, a pesar de la recurrencia de estas emergencias climáticas en Piura, la infraestructura urbana sigue colapsando ante lluvias de esta magnitud?
- ¿Qué medidas concretas de prevención y mitigación fueron implementadas por el Gobierno Regional y las autoridades centrales *antes* de estas lluvias, considerando los antecedentes de la región?
- ¿Cuál es el plan de acción inmediato para garantizar la seguridad y el abastecimiento de las 200 familias aisladas entre Ayabaca y Morropón, y cuándo se espera la llegada efectiva de la maquinaria y ayuda humanitaria solicitada?
- ¿Qué garantías existen de que esta vez se establecerán soluciones definitivas y no solo parches temporales para la vulnerabilidad de Piura ante las lluvias?
