Funeral multitudinario de criador de mariposas en Leoncio Prado
La despedida de Cristian Simón Ayra en Huánuco subraya la frustración ciudadana ante una justicia que parece esquiva: menores implicados bajo régimen especial y un adulto prófugo.
El adiós a Cristian Simón Ayra: Un clamor por justicia
En medio de un profundo dolor y consternación, la comunidad de Castillo Grande, en la provincia de Leoncio Prado, despidió ayer a Cristian Simón Ayra (27), el criador de mariposas asesinado la madrugada del 14 de febrero durante un violento asalto. Una multitud de hombres y mujeres, que recordaban a Ayra como una persona empática, acompañó sus restos hasta el cementerio. Sin embargo, más allá del clamor por justicia de amigos y familiares, el caso ya expone serios interrogantes sobre la efectividad del sistema judicial, con menores presuntamente implicados bajo un régimen legal especial y un adulto aún en la clandestinidad.
Menores implicados: Un laberinto legal ante la gravedad del crimen
El asesinato de Simón Ayra, presuntamente planificado por su propio sobrino de 17 años, ha puesto en el centro del debate la aplicación de la ley penal para adolescentes. Los tres menores presuntamente implicados en el hecho de sangre, identificados como «Santiago», «Santamaría» y «Colocho», han sido puestos a disposición del juzgado de familia como infractores a la ley penal. Esta medida se da luego de que el Tribunal Constitucional declarara inconstitucional juzgar a menores de 16 y 17 años como adultos, anulando la Ley 32330. La pregunta ineludible es si este marco legal especial garantiza una respuesta proporcional a un crimen que ha segado una vida y dejado una familia desolada.
“Gilmer”, el adulto prófugo: ¿Dónde está la autoridad?
Mientras la atención se centra en la situación legal de los menores, un eslabón crucial en la cadena de responsabilidades permanece en la sombra. “Gilmer”, el único adulto presuntamente implicado en este caso de robo agravado con subsecuente muerte en agravio de Simón Ayra, aún no ha sido ubicado por las autoridades. Esta situación genera una profunda inquietud: ¿cómo es posible que, a semanas de un crimen tan violento, uno de los presuntos responsables principales siga eludiendo la acción de la justicia? La ausencia de su captura no solo prolonga el dolor de la familia, sino que también pone en entredicho la eficacia de las labores de inteligencia y búsqueda.
Lo que falta aclarar
- ¿Qué acciones concretas se están llevando a cabo para la pronta ubicación y captura de “Gilmer”, el único adulto presuntamente implicado en el asesinato de Cristian Simón Ayra?
- ¿La aplicación de la normativa para menores infractores, tras la anulación de la Ley 32330, asegura una sanción que la comunidad considere justa y ejemplar para un delito de esta magnitud?
- ¿Qué garantías existen de que los menores implicados en un crimen tan grave no eludan una rendición de cuentas efectiva, más allá de la disposición al juzgado de familia?
- ¿Se ha evaluado la coordinación entre la Policía Nacional y el Juzgado de Familia para agilizar los procesos en casos donde la presunta participación de menores infractores tiene consecuencias tan fatales?
