La paradoja de Delcy Rodríguez: ¿Invitada a EE. UU. con Maduro ‘capturado’?
La «presidenta encargada» de Venezuela afirma haber recibido una invitación a Washington, una declaración que contrasta con la supuesta captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. Se abre un abanico de interrogantes sobre la diplomacia y el futuro político de la región.
Delcy Rodríguez, quien se autodenomina «presidenta encargada» de Venezuela, ha sorprendido al anunciar que ha sido invitada a Estados Unidos y contempla un viaje, condicionado a la «cooperación». Esta declaración, emitida en una entrevista con la cadena NBC, se produce en un contexto de turbulencia política, donde la misma Rodríguez sostiene que Nicolás Maduro, a quien ella considera el «presidente legítimo», fue «capturado por las fuerzas estadounidenses» a principios de enero.
Un encargo bajo sombra y contradicciones
Rodríguez insiste en su rol de «presidenta encargada» amparada en la Constitución venezolana, mientras simultáneamente defiende la legitimidad de Maduro, cuya situación actual, según sus propias palabras, es la de un mandatario capturado junto a su esposa, Cilia Flores, por Estados Unidos. Esta dicotomía genera una profunda ambigüedad sobre la estructura de poder en Venezuela y la naturaleza de su interlocución con Washington. ¿Cómo puede una administración invitar a la figura que asume el poder, mientras mantiene retenido al titular legítimo, según la versión oficial venezolana?
El giro energético y la diplomacia «inédita»
La revelación de la invitación a EE. UU. sigue a un encuentro el miércoles en el Palacio de Miraflores entre Delcy Rodríguez y el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright. En esta reunión, se abordó la agenda energética entre ambos países, un indicio de una posible flexibilización o reorientación en la política exterior de Washington hacia Caracas. Rodríguez, tras este encuentro, destacó haber asumido el cargo en «condiciones inéditas» y enfatizó la necesidad de que «el diálogo diplomático, el diálogo político y el diálogo energético» sean los canales para superar las diferencias históricas. La pregunta es si este «diálogo» implica un reconocimiento tácito de su autoridad por parte de EE. UU., o si es una estrategia pragmática sin implicaciones políticas profundas.
Advertencias a la oposición: ¿El precio de la «normalización»?
En este escenario de supuesta apertura diplomática, Rodríguez también ha lanzado una advertencia directa a la líder opositora María Corina Machado. Según sus declaraciones, Machado «tendrá que responder ante Venezuela» por haber, supuestamente, «pedido una intervención militar, de haber pedido sanciones y por el hecho de haber celebrado las acciones que tuvieron lugar a principios de enero». Este mensaje, en medio de gestos hacia Washington, plantea interrogantes sobre el espacio político para la disidencia interna y si la búsqueda de «cooperación» externa podría venir acompañada de una mayor presión sobre la oposición.
Lo que falta aclarar
- ¿Cómo concilia la administración de facto de Venezuela la supuesta «captura» de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses con una invitación oficial para Delcy Rodríguez a Washington?
- ¿Cuáles son las condiciones específicas de «cooperación» que Delcy Rodríguez exige para concretar su viaje a Estados Unidos, y qué implicaciones tienen para la soberanía venezolana?
- ¿Representa el encuentro con el Secretario de Energía de EE. UU. un reconocimiento tácito de la administración de Delcy Rodríguez, o es puramente una maniobra pragmática en la agenda energética?
- ¿Qué garantías existen para la integridad y los derechos políticos de figuras opositoras como María Corina Machado, ante las advertencias públicas de Delcy Rodríguez?
