Tragedia en taller de Chiclayo: Una explosión mortal que exige respuestas urgentes
La violenta detonación de un balón de GLP en José Leonardo Ortiz dejó un fallecido y una mujer gravemente herida. La investigación se abre paso entre contradicciones y serios cuestionamientos sobre la seguridad laboral.
Una brutal explosión de un balón de gas en un taller de mecánica automotriz en la avenida Leguía, distrito de José Leonardo Ortiz, Chiclayo, sacudió la tarde del viernes 30 de enero, dejando un saldo trágico: un hombre sin vida y una mujer luchando por su vida. El incidente, ocurrido cerca de las 15:00 horas, no solo alarmó a la comunidad, sino que también ha puesto en el ojo de la tormenta las condiciones de seguridad en establecimientos que manipulan combustibles de alto riesgo.
Consecuencias fatales y versiones contradictorias
La víctima mortal fue identificada como Víctor Manuel Mechán More, quien, lamentablemente, perdió la vida de manera instantánea debido a la magnitud de la deflagración. Sus restos fueron trasladados a la morgue de Chiclayo tras las diligencias pertinentes. Paralelamente, Mirla Amanda Vásquez Ayay, de 44 años, sufrió trauma maxilofacial severo, múltiples fracturas óseas y graves lesiones faciales, según el parte médico preliminar, y su pronóstico es reservado en el Hospital Regional de Lambayeque. El estallido se habría producido, según información preliminar, durante el mantenimiento de un vehículo con sistema GLP, placa T3P-283. Sin embargo, la identidad de las víctimas y su rol en el taller presenta versiones encontradas: mientras Exitosa los señala como clientes, la Agencia Andina indica que el fallecido sería trabajador del establecimiento, un punto que las autoridades aún deben esclarecer.
Investigación en curso y la sombra de la negligencia
Las primeras hipótesis de la Unidad de Desactivación de Explosivos (UDEX) y el Cuerpo General de Bomberos apuntan a una presunta mala manipulación del cilindro de gas como causa de la explosión, lo que habría provocado una fuga, acumulación de GLP y la posterior detonación. La Policía Nacional acordonó la zona, recabó testimonios del propietario del local y de los trabajadores, mientras peritos de criminalística trabajan en la reconstrucción de los hechos para determinar las responsabilidades. Este tipo de incidentes no solo expone la fragilidad de la seguridad, sino que también subraya la urgente necesidad de supervisión y cumplimiento de protocolos estrictos en talleres que operan con materiales explosivos.
Sunafil inicia inspección, ¿tarde o a tiempo?
Ante la gravedad del suceso, la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil), a través de su Intendencia Regional de Lambayeque, ha anunciado el inicio de una orden de inspección. El objetivo, según la entidad, es «evaluar el cumplimiento de las normas de Seguridad y Salud en el Trabajo, la capacitación del personal, el manejo de materiales peligrosos y la existencia de antecedentes de incidentes similares» en el establecimiento. Si bien la intervención es necesaria, la pregunta que surge es si estas inspecciones se realizan con la frecuencia y rigor adecuados antes de que ocurran tragedias como la del viernes.
Lo que falta aclarar
- ¿Cuál era el rol exacto de Víctor Manuel Mechán More y Mirla Amanda Vásquez Ayay en el taller al momento de la explosión? ¿Eran clientes o personal del establecimiento?
- ¿Se cumplían estrictamente los protocolos de seguridad y salud en el trabajo para la manipulación de sistemas GLP en este taller mecánico?
- ¿Existían licencias o certificaciones vigentes para que el taller realizara mantenimiento a vehículos con Gas Licuado de Petróleo?
- ¿Había recibido este taller inspecciones previas de Sunafil o de otras entidades reguladoras, y cuáles fueron los resultados de dichas supervisiones?
