Tingo María: Cautiverio ilegal de fauna, ¿fallan las leyes o su aplicación?
En Tingo María, la persistencia del cautiverio ilegal de monos y loros pone en entredicho la efectividad de las prohibiciones y la fiscalización. ¿Qué tan contundentes son las sanciones?
A pesar de la clara prohibición legal y de las reiteradas campañas de sensibilización promovidas por diversas entidades, la ciudad de Tingo María sigue siendo escenario de una práctica alarmante: la tenencia de animales de fauna silvestre como mascotas. Esta conducta, que no solo representa una infracción administrativa, sino que en muchos casos configura un delito penal, persiste, suscitando serias dudas sobre la eficacia de las medidas de control y disuasión en la región.
Un marco legal, ¿una promesa incumplida?
La Ley Forestal y de Fauna Silvestre N.° 29763 establece categóricamente la ilegalidad de poseer animales silvestres de origen ilícito. En la provincia de Leoncio Prado, la Autoridad Técnica Forestal y de Fauna Silvestre (ATFFS) tiene la responsabilidad de fiscalizar estas acciones, lo que incluye la imposición de multas y el decomiso de los especímenes. Paralelamente, el Ministerio Público, a través de la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental, puede iniciar procesos penales que podrían culminar en penas privativas de la libertad para los infractores. Sin embargo, la continuidad del problema sugiere que este robusto marco legal no se traduce en una erradicación efectiva.
Las víctimas silenciosas: daño irreversible
El biólogo Alex Pariona Inca, especialista de la ATFFS Tingo María, ha enfatizado que las sanciones se agravan cuando los animales son encontrados en condiciones de maltrato, evidenciadas por jaulas inadecuadas, heridas o signos de deterioro físico. El cautiverio prolongado, a menudo acompañado de dietas incorrectas, provoca daños severos y estrés, lo que puede resultar en la muerte de los ejemplares durante su rescate. Monos machín blancos y negros, especies nocturnas como los aotus, loros, guacamayos, tortugas y taricayas son las principales víctimas de esta práctica, con registros también de perezosos y osos hormigueros. Más allá del daño físico, muchos de estos animales pierden irremediablemente su capacidad de reinsertarse en su hábitat natural, como el caso de un achuni en Aucayacu, cuya domesticación impidió su liberación.
Fiscalización y sanciones: ¿suficientes para disuadir?
La existencia de dos vías de intervención –administrativa y penal– debería, en teoría, generar un efecto disuasorio contundente. No obstante, la evidencia de la persistencia del cautiverio ilegal obliga a cuestionar la efectividad real de estas acciones. ¿Están las multas siendo suficientemente elevadas? ¿Se están ejecutando los procesos penales con la celeridad y la contundencia necesarias para enviar un mensaje claro a los infractores? La ciudadanía puede denunciar anónimamente vía WhatsApp al 947 588 269 mediante “Alerta SERFOR”, pero la pregunta es si este mecanismo es suficiente para contener una problemática tan arraigada.
Lo que falta aclarar
- ¿Cuántas multas administrativas ha impuesto la ATFFS en el último año por tenencia ilegal de fauna silvestre en Tingo María y cuál ha sido su tasa de cobro efectivo?
- ¿Cuántos procesos penales ha iniciado la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental por este delito y cuántas condenas se han obtenido realmente?
- ¿Qué destino se da a los animales rescatados que, como se menciona, pierden la capacidad de reintegrarse a su hábitat natural? ¿Existen centros de rehabilitación o refugios adecuados y con capacidad suficiente?
- Más allá de la tenencia, ¿qué acciones concretas se están implementando para desarticular las redes de tráfico ilegal que proveen de estos animales a los infractores en Tingo María?
