Generación Z presiona a Jerí: Una ‘marcha de sacrificio’ contra la opacidad oficial
Colectivos juveniles alzan la voz con una movilización nacional el 28 de enero. El ‘Chifagate’ y la falta de transparencia presidencial encienden la indignación en las calles.
Colectivos juveniles, autodenominados Generación Z, han lanzado una contundente convocatoria nacional para el 28 de enero, exigiendo la salida del presidente José Jerí de Palacio. La movilización, calificada como una “marcha de sacrificio”, surge como una respuesta directa al “Chifagate” y a lo que consideran una alarmante falta de transparencia y rendición de cuentas en la cúpula del poder, bajo la consigna explícita: “José Jerí no puede pasar ni un mes más en Palacio”.
La indignación juvenil toma las calles
La convocatoria, difundida ampliamente en plataformas digitales, describe una movilización de alcance nacional con Lima como epicentro para delegaciones de diversas regiones. Los organizadores, que se identifican como una Generación Z “consciente y en la calle”, articulan su descontento bajo lemas como “el pueblo se levanta” y “estamos hartos”, buscando transformar la frustración ciudadana en una presencia sostenida en las vías públicas. Su mensaje es claro: “el futuro no se espera, se defiende”.
El “Chifagate”: un escándalo sin respuestas claras
El detonante de esta movilización es el llamado “Chifagate”, el escándalo que reveló encuentros no registrados del presidente José Jerí con empresarios de origen chino, fuera de su agenda oficial. Particularmente, una cita la noche del 26 de diciembre de 2025 en un chifa de San Borja ha sido objeto de intenso escrutinio. Estas revelaciones impulsaron al Ministerio Público a iniciar una investigación preliminar por presuntos delitos de influencias y patrocinio ilegal, mientras el Congreso ha intensificado sus cuestionamientos, a pesar de que Jerí ha negado cualquier irregularidad y ha ofrecido explicaciones públicas que, para muchos, aún no son concluyentes.
Presión sostenida en un clima de crisis
La movilización del 28 de enero se inserta en un ambiente político ya tenso, con críticas provenientes de múltiples sectores y el avance de acciones de control en el ámbito institucional. Los colectivos juveniles no la plantean como una reacción efímera, sino como una acción de “memoria” y organización que busca mantener una presión constante sobre el Ejecutivo. El “Chifagate” sigue generando eco en la agenda pública, con nuevas referencias a la falta de transparencia y crecientes demandas desde el parlamento.
Lo que falta aclarar
- ¿Por qué, a pesar de las explicaciones del presidente Jerí, persisten las dudas sobre la naturaleza y los propósitos de las reuniones no registradas que originaron el “Chifagate”?
- ¿Qué medidas concretas ha tomado o tomará el Ejecutivo para restaurar la confianza pública y garantizar la transparencia plena en la agenda presidencial, más allá de las negaciones?
- ¿Cómo responderá el gobierno a la creciente presión de la Generación Z y otros colectivos, que exigen no solo explicaciones, sino la salida del mandatario?
- ¿Es la “marcha de sacrificio” del 28 de enero un punto de inflexión que podría redefinir el escenario político y la relación entre la ciudadanía y el poder en un contexto electoral?
