Litio: EE.UU. irrumpe con la mayor reserva mundial

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Un hallazgo sin precedentes en la Caldera McDermitt, Estados Unidos, reconfigura el mapa global del litio, superando las estimaciones de Bolivia y China. Este descubrimiento plantea serias interrogantes sobre la preparación de América Latina ante un mercado en plena ebullición.

El panorama global del litio, el codiciado “oro blanco” fundamental para la transición energética, ha sufrido un vuelco tectónico. Un reciente estudio de Science Advances (2023) confirma la existencia de la mayor reserva conocida de este mineral en la Caldera McDermitt, ubicada entre Nevada y Oregón, Estados Unidos. Con estimaciones que oscilan entre 24 y 40 millones de toneladas métricas, este yacimiento no solo eclipsa las históricas reservas bolivianas (estimadas en 23 millones de toneladas por el USGS), sino que también redefine las dinámicas de poder en un sector estratégico. La pregunta es ineludible: ¿están nuestros países preparados para este nuevo escenario, o seguiremos rezagados en la cadena de valor?

El nuevo gigante del litio y el desplazamiento sudamericano

Durante años, Bolivia, con el Salar de Uyuni a la cabeza, se posicionó como el poseedor de las mayores reservas de litio del planeta, mientras China se afianzaba como el principal comprador y procesador. Sin embargo, la Caldera McDermitt, una formación volcánica extinta, ha desvelado un depósito de arcillas ilíticas enriquecidas con litio de una magnitud tal que podría reorientar el suministro global. Este volumen potencial, que supera con creces las cifras sudamericanas, posiciona a Estados Unidos como un actor dominante, prometiendo reducir su dependencia de las cadenas de suministro asiáticas y latinoamericanas. Se proyecta que la extracción comercial, con proyectos como Thacker Pass en Nevada, inicie alrededor de 2028, con una vida útil estimada hasta 2113. ¿Es esta una oportunidad real para una extracción más limpia o un nuevo pretexto para el extractivismo?

Impacto geopolítico y la carrera por el mineral

El litio es el pilar de las baterías para vehículos eléctricos y el almacenamiento de energía renovable. La demanda, que podría alcanzar un millón de toneladas métricas anuales para 2040, ha desatado una carrera global por asegurar este recurso. El hallazgo en McDermitt no solo promete una fuente significativa a largo plazo para EE.UU., sino que también podría alterar el equilibrio geopolítico, desafiando la preeminencia que Sudamérica y Asia han tenido hasta ahora. China, que en 2025 absorbe más del 60% de las importaciones globales de carbonato de litio, verá cómo su posición como principal comprador podría ser estratégicamente reevaluada. ¿Qué estrategias están desarrollando los países tradicionalmente productores para adaptarse a esta nueva realidad de mercado y no perder su cuota?

Los verdaderos costos de la bonanza: desafíos ambientales

La minería de litio, aunque crucial para la transición energética, no está exenta de controversias ambientales. La extracción de depósitos de roca sedimentaria ricos en litio, como el de McDermitt, implica desafíos significativos: consumo intensivo de energía y agua, potencial contaminación de acuíferos y una considerable alteración de los ecosistemas locales, especialmente a través de la minería a cielo abierto. Las promesas de una extracción «más eficiente» no deben ocultar la necesidad de una gestión ambiental rigurosa y transparente. ¿Se garantizarán realmente tecnologías más limpias y una gestión responsable de residuos, o la urgencia por el mineral primará sobre la sostenibilidad?

Lo que falta aclarar

  • ¿Cuál es el verdadero costo ambiental y social de la extracción de litio en la Caldera McDermitt, más allá de las proyecciones de eficiencia?
  • ¿Qué medidas concretas se implementarán para asegurar que la entrada de EE.UU. como gran productor no desestabilice los mercados de litio de las economías emergentes, especialmente las sudamericanas?
  • ¿Cómo se preparan países como Perú, con reservas estimadas en 1 millón de toneladas y un potencial de hasta 9.52 millones con proyectos como Falchani, para competir y capitalizar sus propios recursos en este nuevo panorama global?
  • ¿Existe un compromiso real de los actores globales para fomentar la transferencia tecnológica y el valor agregado en los países productores, o la extracción seguirá siendo el único rol asignado a América Latina?

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