Vergüenza nacional: Más de la mitad de colegios peruanos sigue sin agua potable ni desagüe
Miles de estudiantes en Perú enfrentan condiciones sanitarias deplorables, poniendo en riesgo su salud y educación. El Estado, a través de sus ministerios, no logra cerrar una brecha vergonzosa.
Perú sigue arrastrando una deuda histórica con su niñez y juventud. A fines de 2025, más de la mitad de las instituciones educativas del país carecían de acceso a servicios básicos esenciales: agua potable y saneamiento por red pública. Una realidad que condena a miles de estudiantes a condiciones insalubres, tal como se vive en la Institución Educativa Río Seco en Carabayllo, donde 260 alumnos dependen de cinco tanques de agua abastecidos dos veces por semana y un pozo séptico para cubrir sus necesidades más elementales. Este panorama no es una excepción, sino el reflejo de una inacción estatal que compromete el futuro de una generación.
La cruda realidad en las aulas: cifras que avergüenzan
Según la Estadística de la Calidad Educativa (Escale) del Ministerio de Educación (Minedu), con datos actualizados al 23 de diciembre de 2025, de los 71.202 colegios a nivel nacional, solo el 47% cuenta con agua potable por red pública y apenas el 41,9% dispone de desagüe. Esto significa que al menos 33.488 centros educativos operan en la precariedad, una cifra que debería generar una profunda autocrítica en las autoridades. La situación es dramática en el ámbito rural, donde el 61% de los colegios se ubica, pero solo un escaso 18% tiene acceso a agua potable por red y un alarmante 12% a desagüe. Casi el 18% de las escuelas peruanas se abastecen de fuentes informales como ríos o manantiales, mientras que más de 9.000 utilizan pozos sin tratamiento para el desagüe, una bomba de tiempo sanitaria.
Impacto devastador: salud, deserción y el rol del género
Las consecuencias de esta negligencia estatal son directas y severas. Expertas como Fánel Guevara de Red Agua Segura y Gisela Murrugarra de Water For People Perú coinciden en que la falta de servicios básicos en los colegios no solo acarrea problemas de salubridad, sino que impacta gravemente en el desempeño y la continuidad de los estudios. La carencia de baños adecuados y seguros, o la imposibilidad de lavarse las manos antes de consumir alimentos, expone a los menores a enfermedades constantes. Particularmente preocupante es el efecto en las estudiantes: la falta de privacidad y condiciones higiénicas durante su periodo menstrual provoca que muchas opten por abandonar las clases, perdiendo días de aprendizaje cruciales y perpetuando una desigualdad de género inaceptable.
Inversión sin resultados: la brecha que no se cierra
El ministro de Educación, al anunciar un presupuesto de S/ 17.091 millones para su sector, prometió asegurar la inversión en infraestructura. Sin embargo, los datos oficiales contradicen la eficacia de estas asignaciones. El propio Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en su informe de diciembre de 2024 sobre el avance en el cierre de brechas, reveló una situación crítica: la infraestructura educativa primaria presenta una brecha de casi el 90% en condiciones inadecuadas, del 86.8% en educación inicial y del 84% en secundaria. Lo más indignante es que, pese a la inversión de S/ 5.122 millones para reducir estas deficiencias en primaria y secundaria, la mayoría de los indicadores mostraron «niveles mínimos o nulos de cumplimiento». ¿Cómo se justifica tal despilfarro de recursos ante la magnitud de la crisis?
¿Quién responde por la inoperancia?
La responsabilidad de esta debacle es difusa y compartida, pero la inacción es palpable. Mientras el Minedu debería supervisar la gestión, los gobiernos regionales y locales, encargados de la ejecución, demuestran alarmantes deficiencias. De S/1.439 millones asignados, los gobiernos regionales, que recibieron un 41%, ejecutaron solo el 87%; y los gobiernos locales, con un 32% del monto, apenas utilizaron el 65%. Fánel Guevara señala al Minedu, al Ministerio de Salud y al Ministerio del Ambiente como entes corresponsables, mientras Gisela Murrugarra enfatiza el rol de las UGEL y los gobiernos municipales. Lo cierto es que, mientras los ministerios se señalan entre sí, o evaden la rendición de cuentas, como lo hizo el Minedu al no responder a las consultas de este medio, la precariedad en las escuelas peruanas persiste, comprometiendo la dignidad y el futuro de miles de niños y adolescentes.
Lo que falta aclarar
- Dado el presupuesto de S/ 17.091 millones para el Minedu y los S/ 5.122 millones invertidos con «resultados nulos» en infraestructura, ¿dónde está la rendición de cuentas por la ineficacia en la ejecución de estos fondos y qué medidas se tomarán contra los responsables?
- Si los gobiernos regionales y locales demuestran una ejecución deficiente de los recursos para saneamiento escolar, ¿qué mecanismos de supervisión y sanción efectivos implementará el Minedu para garantizar que el dinero llegue a donde más se necesita?
- Ante la flagrante desigualdad de género que genera la falta de saneamiento en la deserción escolar de miles de niñas, ¿cuál es el plan de acción concreto y urgente del Ministerio de Educación para abordar esta problemática que vulnera derechos fundamentales?
- La reiterada falta de respuesta del Minedu a las consultas periodísticas sobre esta crisis, ¿refleja una ausencia de soluciones, una falta de compromiso con la transparencia o una indiferencia ante la magnitud del problema?



