Hospital de Tingo María: 18 años de abandono y el silencio político que indigna

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La promesa de salud para Tingo María se pudre en dos décadas de burocracia. ¿Hasta cuándo la inacción política y la falta de rendición de cuentas seguirán condenando a Huánuco?

La reciente visita de la congresista Elizabeth Medina a Leoncio Prado no hizo más que reabrir una herida profunda en la región: el interminable proyecto del Hospital de Tingo María. Esta obra, que arrastra una historia de más de 18 años, se ha convertido en el doloroso símbolo de la ineficacia estatal, la desconfianza ciudadana y una preocupante cadena de decisiones de las que nadie parece querer asumir responsabilidad. La población de Huánuco exige respuestas claras y acciones contundentes ante un abandono inaceptable.

La cautela que genera sospechas

Ante la pregunta directa sobre las responsabilidades políticas del exgobernador regional y actual congresista Luis Raúl Picón, la congresista Medina eligió la prudencia. Según sus declaraciones, revisó el expediente técnico y, aunque reconoció la larga historia del proyecto, se abstuvo de señalar culpables sin pruebas concluyentes. Si bien la formalidad periodística exige cautela, en un contexto de abandono tan prolongado, esta postura se percibe como una evasión y alimenta la percepción de un blindaje político que la ciudadanía ya no tolera. ¿Es la prudencia una coartada para la inacción?

Un historial de fracasos y reformulaciones

El Hospital de Tingo María no es un mero retraso burocrático; es la crónica de un fracaso repetido. Con más de diez reformulaciones, cambios de diseño y materiales, y una constante rotación de responsables a lo largo de casi dos décadas, esta obra es un monumento a la incompetencia. Reducir la discusión a un solo periodo gubernamental sería un simplismo irresponsable, pero diluir la culpa en una responsabilidad colectiva e indefinida es igualmente inaceptable. ¿Quién asume el costo de tantos errores y omisiones que han impedido a miles de ciudadanos acceder a una salud digna?

Contraloría: ¿informes ignorados?

Un elemento crucial en este entramado es la existencia de un informe de la Contraloría que, según la congresista Medina, ya ha identificado responsabilidades administrativas y penales. Esta revelación pone en evidencia una contradicción flagrante: si la información ya existe y se han señalado culpables, ¿por qué la inacción persiste? La ciudadanía no busca un linchamiento mediático, sino la voluntad política para llevar las conclusiones de estos informes hasta sus últimas consecuencias, sin importar los nombres o los cargos. La pasividad frente a un informe de Contraloría es, en sí misma, una forma de complicidad.

Lo que falta aclarar

  • Si la Contraloría ha identificado responsabilidades administrativas y penales, ¿por qué estas conclusiones no han derivado en acciones legales y políticas concretas para sancionar a los involucrados?
  • ¿Cuál es el rol específico y la responsabilidad del exgobernador regional y actual congresista Luis Raúl Picón en el prolongado estancamiento de esta obra, y qué medidas se tomarán para esclarecer su participación?
  • Más allá de revisar expedientes, ¿qué acciones legislativas o de fiscalización concretas impulsarán los congresistas de Huánuco para asegurar la reactivación y culminación del Hospital de Tingo María?
  • ¿Cómo se garantizará que la “cadena de decisiones” que ha llevado a 18 años de retraso sea desentrañada y que todos los responsables, sin excepción, rindan cuentas ante la justicia y la ciudadanía?

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