Iglesia de Tomayquichua: 15 años de esfuerzo comunal, ¿dónde estuvo el Estado?

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La nueva iglesia Santa Rosa se erigió sin presupuesto oficial tras un sismo de 2010, gracias al esfuerzo de la comunidad. Las autoridades, ausentes en la construcción, ahora celebran y reconocen.

Tras quince años de un esfuerzo sostenido y sin apoyo gubernamental, la comunidad de Tomayquichua, en Huánuco, celebró la inauguración de su nueva iglesia Santa Rosa. Un hito de fe y perseverancia vecinal que, sin embargo, expone una dolorosa verdad sobre la ausencia estatal en la preservación del patrimonio y el respaldo a sus ciudadanos.

Quince años de olvido oficial

El templo, hoy símbolo de la identidad local y pieza clave del distrito turístico, demandó una inversión aproximada de dos millones de soles. La totalidad de este monto fue cubierta a través de ‘múltiples actividades de recaudación’, impulsadas por el padre Juan Bautista López Díaz y la tenacidad de los pobladores. ¿Cómo es posible que una edificación de tal magnitud y valor cultural, que tardó década y media en concretarse, no contara con un solo sol de presupuesto oficial de las arcas públicas?

El sismo de 2010 y la respuesta comunal

La necesidad de un nuevo santuario surgió a raíz del devastador sismo del 12 de septiembre de 2010, que dejó la antigua iglesia de tapial en ruinas, obligando a su demolición por seguridad. Desde entonces, la comunidad asumió en solitario la tarea de reconstruir su epicentro espiritual, transformando una tragedia en un proyecto de autogestión ejemplar. Un ejemplo que, lamentablemente, revela la poca efectividad de los mecanismos estatales de respuesta y prevención en materia de infraestructura patrimonial.

Reconocimientos tardíos, ¿y el compromiso?

En la ceremonia de inauguración, autoridades como el gobernador regional Antonio Pulgar Lucas y los alcaldes de Tomayquichua y Huánuco, Marianela Acosta Berrospi y Antonio Jara, respectivamente, se sumaron a la celebración. Entregaron Resoluciones de Reconocimiento al padre López Díaz, elogiando su ‘labor pastoral, social y cultural’ y destacando el templo como ‘patrimonio cultural’. Pero, ¿dónde estuvieron estos reconocimientos y el apoyo institucional durante los quince años que la comunidad batalló para levantar la iglesia? ¿Es el rol del Estado aplaudir el esfuerzo ajeno en lugar de facilitar la recuperación de bienes colectivos?

Lo que falta aclarar

  • ¿Qué políticas o fondos existen para la reconstrucción de infraestructura patrimonial dañada por desastres naturales, y por qué no se aplicaron en el caso de la iglesia Santa Rosa de Tomayquichua?
  • ¿Cuál es la responsabilidad de las autoridades regionales y municipales en la protección y restauración del patrimonio cultural de un distrito turístico como Tomayquichua, más allá de los reconocimientos póstumos?
  • Si la iglesia es hoy considerada un «símbolo de fe, identidad y patrimonio cultural», ¿qué acciones concretas se tomarán para asegurar su mantenimiento y sostenibilidad, ahora que su construcción recayó enteramente en la comunidad?
  • ¿Se investigará por qué un proyecto de dos millones de soles, crucial para una comunidad, no pudo acceder a ningún tipo de financiamiento público durante 15 años?

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