Selva: La eterna improvisación ante lluvias

image-344-1151x768.png

INDECI y SENAMHI emiten una inusual alerta naranja por lluvias intensas en la selva, proyectadas para fines de 2025 e inicios de 2026. La advertencia desata cuestionamientos sobre la efectividad de la prevención y la preparación real.

El Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), basándose en el aviso meteorológico N.° 468 del SENAMHI, ha emitido una alerta de nivel naranja por lluvias intensas en la selva peruana, proyectadas para las inusuales fechas del 31 de diciembre de 2025 al 1 de enero de 2026. Esta advertencia, que abarca a doce departamentos históricamente golpeados por desastres, plantea una pregunta fundamental: ¿Estamos frente a una previsión a largo plazo o a una reiteración de recomendaciones que, año tras año, parecen no traducirse en acciones preventivas contundentes?

La paradoja de una alerta a futuro

El detalle más llamativo de esta alerta es su proyección temporal: lluvias intensas previstas para el 31 de diciembre de 2025 y el 1 de enero de 2026. Mientras la previsión a mediano plazo es valiosa, la emisión de una alerta de “nivel naranja” con más de un año de anticipación para un evento tan específico genera inquietudes. ¿Se trata de un nuevo protocolo de prevención extrema o de una señal de que la capacidad de respuesta a corto plazo es tan deficiente que se necesita alertar con una antelación inusual? La ciudadanía merece claridad sobre el significado de estas fechas y su implicancia en la gestión del riesgo actual.

Recomendaciones recurrentes ante riesgos conocidos

El comunicado de INDECI reitera una serie de recomendaciones para gobiernos regionales y locales: verificar rutas de evacuación, asegurar la operatividad de centros de salud, bomberos y comisarías. A la población se le insta a reforzar techos, implementar sistemas de alerta temprana y activar Planes Familiares de Emergencia. Si bien estas medidas son esenciales, no podemos ignorar que se trata de pautas que se repiten con cada temporada de lluvias. ¿Qué se ha hecho, concretamente, para garantizar que estas “recomendaciones” se transformen en acciones efectivas y permanentes, especialmente en las doce regiones que “históricamente registran emergencias” por estos fenómenos?

Cifras y vientos: la amenaza constante

SENAMHI proyecta acumulados de lluvia de hasta 65 milímetros por día en la selva norte, 55 mm/día en la zona central y 50 mm/día en la selva sur. Estas precipitaciones vendrán acompañadas de descargas eléctricas y ráfagas de viento de hasta 45 kilómetros por hora, elementos que históricamente han provocado caída de árboles, postes y daños a viviendas. Ante un panorama tan previsible y con impactos tan recurrentes, ¿qué acciones estructurales y de infraestructura se han ejecutado para mitigar estos efectos, más allá de la mera preparación de mochilas de emergencia?

Lo que falta aclarar

  • ¿Qué balance concreto de acciones preventivas y mitigadoras pueden presentar los gobiernos regionales y locales de los doce departamentos afectados, desde la última temporada de lluvias hasta la fecha?
  • Dado que la alerta se emite para fines de 2025 e inicios de 2026, ¿cuál es la estrategia específica del INDECI y SENAMHI para asegurar que estas advertencias se traduzcan en preparación efectiva y no queden solo en un documento?
  • ¿Existen protocolos de coordinación interinstitucional que vayan más allá de las “recomendaciones”, con metas claras y rendición de cuentas sobre su cumplimiento, especialmente durante fechas críticas como Año Nuevo?
  • ¿Qué recursos adicionales, humanos y logísticos, se destinarán a las regiones amazónicas para enfrentar estos eventos, considerando su vulnerabilidad “histórica” y la aparente falta de soluciones permanentes?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *