Aumento de pensión ONP a S/1.000: ¿Alivio o maquillaje de la reforma previsional?
El Ejecutivo eleva la pensión mínima de la ONP a S/1.000 a partir de 2026. La medida, con requisitos estrictos y exclusiones significativas, deja en el aire la promesa de una reforma previsional integral y equitativa.
El Gobierno ha oficializado el incremento de la pensión mínima del Sistema Nacional de Pensiones (SNP) a S/1.000 mensuales, una medida que regirá a partir del 1 de enero de 2026, según el Decreto Supremo N.º 330-2025-EF. Si bien la noticia podría parecer un avance para los jubilados, la letra pequeña de la norma y su aplicación futura generan más inquietudes que alivio, dejando al descubierto las limitaciones y contradicciones de una reforma previsional largamente esperada.
Un aumento con letra pequeña y exclusiones
El reajuste, que eleva el monto máximo de pensión de S/893 a S/1.000, beneficiará únicamente a aquellos pensionistas del SNP que al 31 de diciembre de 2025 posean una pensión definitiva y acrediten un mínimo de 20 años de aportes. Esta condición deja fuera a un sector importante de jubilados y pensionistas por invalidez, quienes no cumplen con el tiempo de contribución exigido.
Los olvidados de la reforma: pensiones proporcionales fuera del alza
Una de las exclusiones más notorias es la de los afiliados con pensiones proporcionales, es decir, aquellos con menos de 20 años de aportes. Este grupo, que recibió un marginal aumento de S/50 en enero de 2025, no será contemplado en el nuevo reajuste. La Oficina de Normalización Previsional (ONP) ha sido clara: el incremento no es generalizado, sino específico para quienes estén por debajo de los S/1.000 y cumplan los requisitos, creando una clara diferenciación que cuestiona la universalidad de la “modernización” previsional.
¿Suficiente para el 2026? El techo de S/1.000
La norma establece que el incremento máximo será de S/100 mensuales, y ninguna pensión reajustada podrá superar el nuevo tope de S/1.000. Esto significa que la cifra de S/1.000 no solo funciona como un piso, sino también como un techo para un segmento considerable de pensionistas. La pregunta es inevitable: ¿será S/1.000 una pensión digna en el Perú de enero de 2026, considerando la inflación y el costo de vida proyectado?
Lo que falta aclarar
- ¿Cuántos jubilados de la ONP, con 20 años de aportes, se encuentran actualmente por debajo de S/1.000 y serán los únicos beneficiarios reales de este ajuste? ¿Cuál es el impacto numérico de esta medida?
- ¿Cómo se justifica la exclusión de las pensiones proporcionales de este incremento, perpetuando una brecha significativa dentro del mismo sistema público de pensiones?
- ¿Este reajuste puntual, financiado con el presupuesto de la ONP, es una solución sostenible o un parche temporal en el marco de la ambiciosa Ley N.º 32123 que busca un Sistema Integral Previsional Peruano?
