Minsa y vacunas: En febrero llegará nuevo lote

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El Ministerio de Salud anuncia la llegada de un nuevo lote de vacunas contra la influenza para febrero, presentado como un logro. Sin embargo, la gestión tardía de los pagos y la naturaleza ‘paliativa’ de las alertas sanitarias exponen una preocupante falta de previsión en la salud pública.

El Ministerio de Salud (Minsa), a través de su titular Luis Quiroz, ha anunciado la llegada de un nuevo lote de vacunas contra la influenza para la primera semana de febrero. Una gestión, según el ministro, adelantada gracias a la coordinación con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la concreción de pagos. Sin embargo, este ‘adelanto’ plantea serias interrogantes sobre la verdadera capacidad de respuesta y previsión del sistema de salud peruano frente a una amenaza predecible.

¿Un adelanto o una reacción tardía?

El ministro Quiroz destacó que, a diferencia de la práctica continental que sitúa la llegada de estas vacunas entre marzo y abril, Perú las tendrá un mes antes. Un logro que, si bien es plausible en el papel, no puede ocultar la pregunta fundamental: ¿por qué no se aseguró esta llegada con mayor antelación? La mención explícita de ‘haberse concretado el pago’ sugiere que la demora en la adquisición no fue un problema logístico internacional, sino una cuestión administrativa interna. ¿Es esta la eficiencia que esperamos de una cartera clave como Salud?

Cobertura para grupos de riesgo: ¿Garantía o promesa?

La primera entrega de estas vacunas, según el Minsa, busca asegurar la cobertura para poblaciones vulnerables como adultos mayores, niños pequeños, gestantes y personas con enfermedades crónicas. Estos grupos son los más propensos a desarrollar complicaciones graves por influenza. La pregunta ineludible es: ¿este lote inicial será realmente suficiente para cubrir la demanda nacional de estos grupos prioritarios? ¿Cuál es el déficit actual de vacunación y cómo se planea subsanar las brechas existentes?

La ‘alerta amarilla’ y la precariedad del sistema

En un contexto relacionado, el Minsa también declaró alerta amarilla en todos los establecimientos de salud entre el 20 de diciembre de 2025 y el 5 de enero de 2026, mediante la Resolución Ministerial N.° 935-2025/MINSA. El ministro Quiroz calificó esta medida como ‘paliativa’ para garantizar la calidad de atención ante posibles emergencias durante las fiestas. Es alarmante que, en pleno siglo XXI, la respuesta a la previsión de emergencias se reduzca a una medida ‘paliativa’ durante un período específico. ¿Refleja esto la fragilidad estructural de nuestros hospitales que solo pueden reaccionar bajo un estado de alerta temporal?

Lo que falta aclarar

  • ¿Cuál es el plan de contingencia detallado del Minsa para asegurar que la «primera entrega» de vacunas no sea solo un parche, sino el inicio de una cobertura efectiva y sostenida para toda la población de riesgo?
  • Dado que el pago fue un factor clave para «adelantar» la llegada, ¿qué medidas se tomarán para evitar futuras demoras administrativas y financieras en la adquisición de insumos vitales para la salud pública?
  • Si la alerta amarilla es una medida «paliativa» para las fiestas de fin de año, ¿qué estrategias permanentes se implementarán para fortalecer la capacidad de respuesta de los hospitales fuera de estos periodos de emergencia declarada?
  • Más allá de la cepa AH3 N2 mencionada, ¿el lote de vacunas que arribará en febrero cubrirá las variantes de influenza más prevalentes y de mayor riesgo para la población peruana en la actual temporada?
Si ya recibiste la vacuna contra la influenza entre abril y noviembre de 2025, no es necesario que te vuelvas a vacunar este año. Foto: Andina

Si ya recibiste la vacuna contra la influenza entre abril y noviembre de 2025, no es necesario que te vuelvas a vacunar este año. Foto: Andina

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