3I/ATLAS: ¿El cometa interestelar que promete vida?
El cometa interestelar 3I/ATLAS ha capturado la atención de la comunidad científica al revelar una composición química inesperada, con la expulsión de metanol y cianuro de hidrógeno a niveles sin precedentes. Este descubrimiento, según los investigadores, refuerza la idea de que los precursores de la vida son comunes más allá de nuestro sistema solar. Sin embargo, en medio del entusiasmo, es crucial examinar con lupa qué verdades nos aporta este viajero cósmico y qué interrogantes persisten.
Un mensajero con una química inusual
Las observaciones realizadas con el radiotelescopio ALMA entre agosto y octubre de 2025 revelaron la singularidad de 3I/ATLAS. Este cometa, detectado por primera vez el 1 de julio de 2025 por el sistema ATLAS, expulsa metanol que representa cerca del 8% de su vapor liberado. Esta cifra contrasta drásticamente con el 2% habitual en cometas formados dentro de nuestro propio sistema solar, una diferencia que exige una explicación más allá de la mera procedencia interestelar.
¿Un origen más allá de nuestro tiempo?
Identificado como el tercer cometa interestelar, tras Oumuamua y Borisov, 3I/ATLAS se perfila como una ventana a regiones distantes y antiguas del universo. Los investigadores sugieren que su formación podría anteceder a la de nuestro sistema planetario, lo que le otorgaría un valor incalculable para comprender la química primordial. No obstante, la afirmación de un origen tan remoto requiere una base empírica contundente que no siempre se comunica con la claridad necesaria al público.
Moléculas de la vida, ¿pero qué vida?
Según análisis difundidos por Iflscience, la presencia de cianuro de hidrógeno y metanol es fundamental para la formación de aminoácidos y azúcares, pilares del ADN y ARN. Este hallazgo es presentado como una prueba de que tales sustancias pueden originarse en el espacio profundo. Sin embargo, es vital diferenciar entre la existencia de precursores químicos y la confirmación de procesos biológicos complejos. La ciencia debe ser precisa y evitar extrapolaciones que puedan generar expectativas desmedidas sobre la vida extraterrestre.
Lo que falta aclarar
- ¿Qué mecanismos específicos explican la proporción de metanol del 8% en 3I/ATLAS, tan superior a la de cometas locales, y qué implicaciones tiene esto para la formación planetaria en otros sistemas?
- Más allá de la sugerencia, ¿qué evidencias concretas y detalladas sustentan la hipótesis de que 3I/ATLAS se formó antes que nuestro propio sistema solar? ¿Qué datos son necesarios para confirmar o refutar esta afirmación?
- Si los científicos fueron “claros en descartar cualquier hipótesis de origen artificial” para 3I/ATLAS, ¿hubo acaso una especulación pública o mediática previa que motivara esta aclaración explícita? ¿No es acaso un estándar científico que los objetos celestes son naturales hasta que se demuestre lo contrario?
- ¿Qué limitaciones intrínsecas tiene el estudio de un solo cometa interestelar para «conocer la química de lugares muy lejanos»? ¿Cuán representativo es 3I/ATLAS de la diversidad química de otros sistemas estelares?


Observaciones realizadas con el radiotelescopio ALMA detectaron altas concentraciones de metanol, muy superiores a las habituales en cometas del sistema solar. (Foto: NASA / AFP)
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Las moléculas halladas son fundamentales para la formación de aminoácidos y azúcares, componentes esenciales del ADN y el ARN. (Foto: NOIRLab)

El 3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar descubierto que visita nuestro sistema solar. (Foto: Josep M. Trigo-Rodríguez / B06 Montseny Observatory)
