Siete años de promesas incumplidas: El calvario del Colegio Hermilio Valdizán

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La Institución Educativa Industrial Hermilio Valdizán, en un lamentable reflejo de la ineficiencia en la gestión pública, acumula siete años desde el inicio de sus obras de mejoramiento y equipamiento sin alcanzar una culminación total. Según la denuncia de Percy Cámara Acero, director del plantel, al cierre de 2025 el proyecto apenas roza entre el 90% y 95% de avance, dejando a la comunidad educativa en una espera interminable.

Equipamiento incompleto y litigios que paralizan

A pesar de la llegada e instalación de diversos equipos para talleres técnicos y áreas como el comedor escolar, con una chimenea y cocina industrial en funcionamiento, la obra dista de estar completa. El director Cámara Acero enfatiza que la presencia de maquinaria en talleres de carpintería, ebanistería, mecánica de producción y automotriz, así como herramientas para cuero y calzado, se ve empañada por la persistencia de áreas inconclusas y problemas estructurales. Peor aún, adquisiciones fundamentales, incluyendo maquinaria para cuero y calzado y un automóvil, permanecen atrapadas en procesos de arbitraje, impidiendo su reposición o renovación y dilatando aún más el cierre del proyecto.

La deuda eléctrica: Maquinaria nueva, riesgo constante

La situación se agrava con la crítica infraestructura eléctrica del colegio. El director advierte que la instalación trifásica sigue incompleta, lo que imposibilita el uso seguro y normal de la maquinaria pesada recién adquirida. La paradoja es flagrante: equipos modernos listos para impulsar la formación técnica de los estudiantes, pero inoperativos debido a una deficiencia básica y peligrosa. Percy Cámara Acero ha señalado que el propio Gobierno Regional aprobó un proyecto específico para subsanar esta falencia, pero su ejecución ha sido postergada, con la promesa de inicio recién para enero de 2026. ¿Es aceptable esta prolongada inacción ante un riesgo tan evidente?

¿Control de calidad o reacción tardía?

Frente a este escenario, el director Cámara Acero asegura que actualmente existe un mayor control en la recepción de equipos, con una comisión encargada de verificar que los proveedores cumplan con los requerimientos, evitando así que se entreguen materiales no conformes. Sin embargo, esta medida de control, aunque necesaria, llega tras años de irregularidades y retrasos que han afectado directamente la calidad educativa y la seguridad de la institución. La pregunta es inevitable: ¿Por qué este control riguroso no se implementó desde el inicio de una obra tan crucial?

Lo que falta aclarar

  • ¿Qué acciones concretas y plazos perentorios establecerá el Gobierno Regional para garantizar la culminación total de la obra y la resolución de los arbitrajes antes de 2026?
  • ¿Cuál es la justificación para que un proyecto de infraestructura educativa, iniciado en 2018, aún no tenga resuelta su instalación eléctrica crucial para la operatividad de sus talleres?
  • ¿Quiénes son los funcionarios responsables de la supervisión y ejecución de esta obra que ha acumulado siete años de retrasos y deficiencias, y qué medidas se tomarán para exigir su rendición de cuentas?
  • ¿Cómo se compensará el impacto en la formación de los estudiantes que, durante años, han carecido de una infraestructura y equipamiento adecuados debido a la ineficacia de la gestión?

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