Pachas: Medalla en expociencia México para 2 estudiantes
En un país donde la inversión en ciencia y educación pública a menudo brilla por su ausencia, la noticia de que dos estudiantes de la Institución Educativa Emblemática Aurelio Cárdenas de Pachas, en Dos de Mayo, Huánuco, obtuvieron la medalla de bronce en la prestigiosa Expociencia México – Tamaulipas 2025, resuena no solo como un logro formidable, sino como un recordatorio contundente de la vasta capacidad que yace latente en las aulas más olvidadas del Perú.
Ariana Herrera Ascencio y Luana Milkar, asesoradas por la dedicada docente Luz Pozo Falcón, se alzaron con este reconocimiento internacional en un certamen que congregó a más de 1500 jóvenes científicos de diversas naciones y donde se presentaron más de 500 proyectos. Su clasificación a esta instancia decisiva no fue casual; provino de un desempeño sobresaliente en la Feria Nacional de Ciencia y Tecnología EUREKA 2024, evidenciando una vez más que el talento y la perseverancia pueden superar barreras impuestas por la escasez de oportunidades.
El triunfo de estas jóvenes, provenientes de una región tradicionalmente postergada como Huánuco, y específicamente de Pachas, en la provincia de Dos de Mayo, la histórica capital del Chinchaysuyo, obliga a una reflexión profunda. La denominación de «Emblemática» para su colegio debería garantizar estándares de excelencia y recursos suficientes; sin embargo, la realidad de la educación pública peruana, caracterizada por la escasez de presupuestos, infraestructura precaria y una brecha tecnológica abismal, convierte cada éxito internacional en una epopeya individual más que en el fruto de un sistema robusto y equitativo.
A su retorno, La Unión, capital provincial, celebró con un recibimiento oficial, donde autoridades y la comunidad expresaron el «orgullo» regional. En ese contexto, el director de Educación, Kelvin Álvarez Matos, declaró que este reconocimiento «demuestra que la educación pública de Huánuco tiene talento, capacidad y compromiso», y destacó a Ariana y Luana como «ejemplo de perseverancia, disciplina y vocación científica». Sin embargo, estas palabras, aunque bienintencionadas, suenan huecas si no se traducen en políticas concretas que trasciendan el aplauso coyuntural y aborden las deficiencias estructurales que aún persisten.
La pregunta que surge, entonces, es: ¿hasta cuándo los logros de nuestros jóvenes talentos serán fruto de la excepcionalidad y no de una política de Estado sostenida? ¿Qué programas específicos se implementarán en Pachas, en Dos de Mayo, y en todo Huánuco para asegurar que el «talento, capacidad y compromiso» no dependa de la tenacidad de unos pocos, sino del soporte de un sistema educativo equitativo y moderno? La infraestructura de laboratorios adecuados, el acceso a tecnología actualizada, la capacitación continua de docentes en metodologías de investigación y la asignación de presupuestos suficientes son demandas urgentes que el sistema educativo público, y en particular el huanuqueño, necesita para dejar de depender de héroes individuales y comenzar a formar a toda una generación de científicos.
El bronce de Ariana y Luana en Expociencia México 2025 es, en esencia, un grito de esperanza desde el corazón de Huánuco, pero también una exigencia silenciosa a las autoridades: la educación pública peruana no solo tiene un inmenso potencial; tiene una deuda histórica que urge saldar. El talento existe, la voluntad de los estudiantes y docentes también; lo que falta es la decisión política para transformar excepciones en la norma y garantizar que la ciencia y la innovación sean accesibles para todos los niños y jóvenes del país.
