Castillo Grande: JNE confirma vacancia por nepotismo y reconfigura el concejo distrital

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El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha dado un golpe de timón a la administración distrital de Castillo Grande, en la provincia de Leoncio Prado, Huánuco, al oficializar la vacancia de su alcalde, Jonatan Ubaldo Garay. La decisión, largamente esperada y que se fundamenta en la causal de nepotismo, no solo reconfigura por completo la cúpula del gobierno local sino que también subraya las persistentes deficiencias en la gobernabilidad municipal del país y el intrincado entramado de las pugnas políticas.

Mediante la Resolución N.° 0654-2025-JNE, cuya publicación en el portal web del organismo electoral confirmó la resolución, se estableció que Garay incurrió en la infracción tipificada en el numeral 8 del artículo de la Ley Orgánica de Municipalidades (LOM). Esta disposición legal prohíbe el nombramiento o la contratación de parientes cercanos, incluyendo cónyuges, convivientes o consanguíneos hasta el cuarto grado, y afines hasta el segundo, en la administración municipal. La aplicación de esta norma busca prevenir la desviación de recursos y la toma de decisiones por intereses personales, prácticas que lamentablemente siguen erosionando la fe pública en la política local.

Como resultado de esta sentencia inapelable, el JNE ha dispuesto que Lady María Soto Isminio, quien hasta ahora ocupaba el cargo de primera regidora, asuma la alcaldía de la Municipalidad Distrital de Castillo Grande, completando el periodo de gobierno municipal 2023-2026. La composición del Concejo Municipal también experimenta un cambio: para cubrir la vacante generada por la promoción de Soto Isminio, se ha convocado a Sheyla Eviluz Raymundo Sabino, quien ocupará el sillón de regidora por el mismo periodo.

Este complejo proceso de vacancia se gestó el 25 de agosto de 2023, cuando las regidoras Ena Roca Cometivos y Yuli Luzmila Ávila Pedraza presentaron la solicitud formal ante el JNE. Su denuncia no se limitaba al alcalde, sino que también apuntaba a los dos primeros regidores por presunto nepotismo. El máximo organismo electoral, tras evaluar los argumentos y pruebas, validó parcialmente la petición: mientras que la vacancia de Garay fue confirmada, el pedido contra Lady Soto Isminio fue desestimado. El caso del regidor Isais Durán, igualmente señalado en la denuncia original, aún se encuentra pendiente de un pronunciamiento definitivo, manteniendo un velo de incertidumbre sobre parte del concejo.

La dinámica política en Castillo Grande, sin embargo, no se detuvo ahí. En un claro ejemplo de las represalias y contraataques comunes en el ámbito municipal peruano, el sector afín a la gestión del ahora exalcalde promovió a su vez un pedido de vacancia contra la regidora Yuli Ávila, precisamente por la misma causal de nepotismo. Esta solicitud fue aprobada en primera instancia por el concejo y, posteriormente, confirmada por el Jurado Nacional de Elecciones, añadiendo una capa más de inestabilidad y confrontación a la ya turbulenta vida política del distrito.

La sucesión en la alcaldía de Castillo Grande, impulsada por la aplicación rigurosa de la Ley Orgánica de Municipalidades ante un caso de nepotismo, envía una señal contundente sobre la necesidad de transparencia y ética en la función pública. Sin embargo, también deja al distrito sumido en un contexto de recomposición política forzada. La nueva alcaldesa y el renovado concejo enfrentarán el desafío de restaurar la confianza ciudadana, estabilizar la gestión y asegurar la continuidad de los proyectos en beneficio de los habitantes, superando un capítulo que, una vez más, expone las profundas grietas en la gobernabilidad local del Perú.

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