Precios de la Canasta Básica Reflejan Desafíos Económicos Profundos en Perú
Martes 9 de diciembre de 2025 – La cotidianidad de millones de familias peruanas se inicia cada mañana con una pregunta clave antes de ir al mercado: ¿cuánto costará hoy llenar la despensa? A puertas de un nuevo fin de año, el monitoreo realizado por La República en mercados de Lima, Arequipa, Cusco, Juliaca, Puno, Tacna, Piura, Trujillo, Chiclayo e Iquitos revela un panorama heterogéneo y, en muchos casos, preocupante para el bolsillo de los consumidores, evidenciando la persistente vulnerabilidad del país frente a la volatilidad de los alimentos esenciales.
La estabilidad económica, una promesa recurrente de las administraciones de turno, se desdibuja en los pasillos de los mercados a nivel nacional. Mientras el Gobierno se esfuerza por mostrar cifras macroeconómicas auspiciosas, la realidad microeconómica golpea a la ciudadanía de a pie. La canasta básica de alimentos, termómetro infalible del bienestar popular, exhibe variaciones significativas que no solo reflejan dinámicas regionales de oferta y demanda, sino también la fragilidad de las cadenas de suministro y la limitada capacidad estatal para mitigar los impactos inflacionarios que erosionan el ya precario poder adquisitivo de vastos sectores de la población.
Un recorrido por la geografía nacional dibuja un mosaico de precios que demanda atención urgente. En Lima Metropolitana, epicentro económico del país, el kilogramo de pollo se cotiza a S/9.40 en mercados como el de Chacra Colorada en Breña. La papa, pilar indiscutible de la dieta peruana, se encuentra a S/1.80 el kilo. Sin embargo, productos esenciales como el huevo alcanzan los S/13.50 por docena y el arroz bordea los S/4.80 por kilo, precios que impactan directamente en la economía familiar limeña. Otras verduras como la cebolla (S/1.50 el kilo) y el tomate (S/4.50), así como el limón (S/2.00), muestran cifras más estables. El jurel, una alternativa proteica, se halla en S/8 por kilo, mientras frutas como la manzana (S/4), el plátano (S/3.50) y la fresa (S/9) complementan la oferta.
La Macro Región Norte, tradicionalmente una zona agrícola y pesquera, presenta un comportamiento diverso que desafía la lógica de la cercanía a la producción. En Piura, el pollo experimenta un leve incremento llegando a S/9.00 el kilo en el mercado Modelo. La papa (blanca S/1.50, canchán S/2.00) y la cebolla (S/1.50) mantienen precios accesibles, mientras el limón se vende a S/2 la cuartilla y la jaba de huevos desde S/10.00. El arroz se mantiene en S/3.50. En Trujillo, particularmente en el mercado La Hermelinda, se observa una inusual baja en el precio del pollo, alcanzando S/6.90 el kilo, lo que podría ofrecer un respiro momentáneo a los bolsillos trujillanos. La papa Yungay se ubica en S/1.50 y el arroz en S/3.50. No obstante, la cebolla se eleva a S/3.00, y la jaba de huevos oscila entre S/9.50 y S/11.00. Por su parte, en Chiclayo, el mercado municipal Antenor Orrego del distrito de La Victoria reporta el kilo de pollo a S/9.80, la papa Yungay a S/2.00, y los huevos a S/6.00 la docena, uno de los precios más bajos del país para este producto básico. El limón se valora en S/3.00 y el arroz desde S/3.00.
El panorama en el Sur Andino revela la complejidad de la distribución y los factores climáticos, que se traducen en costos adicionales para el consumidor. En Arequipa, la «Ciudad Blanca» muestra un costo del pollo de S/10.50 el kilo en el mercado Palomar, uno de los más altos en la costa. La papa canchán a S/2.50 y los huevos a S/6.00 la docena, en contraste con otras ciudades. La cebolla se halla en S/2.50 y el limón se eleva a S/4.00, mientras el arroz cuesta S/3.80. Cusco, con su mercado Ccascaparo, refleja una ligera alza en el pollo (S/9.80) y una preocupación por el limón (S/4.00 la cuartilla, con subida) y la jaba de huevos (S/14.00), precios que generan tensión en la economía local. El kilo de arroz extra cuesta S/4.40. Juliaca, en el altiplano puneño, presenta un pollo a S/10.50 y una papa canchán a S/3.50, con la cebolla en S/2.00, el limón en S/5.00 y los huevos a S/4.00 la docena, una marcada diferencia en los costos de este último producto respecto a otras urbes. En Puno, el mercado Unión y Dignidad reporta estabilidad en el pollo (S/9.00) pero un preocupante alza en la jaba de huevos (S/13.00) y el limón (S/5.00), junto con el arroz y el azúcar a S/5.00 el kilo. Tacna, en la frontera sur, mantiene el pollo en S/9.00, y la bandeja de huevos se mueve entre S/8.00 y S/12.00, dependiendo del tamaño, demostrando una mayor variabilidad en estos últimos.
Finalmente, la región amazónica sigue siendo la más castigada por los desafíos logísticos, que magnifican el costo de vida. En Iquitos, capital de Loreto, el mercado de Cardozo en Belén exhibe el precio del pollo más elevado del recorrido, S/15.00 el kilo. La papa canchán a S/3.50, la cebolla a S/3.00 y el limón a S/5.00, junto con los huevos a S/6.00 la docena y el arroz a S/3.00, confirman la pesada carga que el transporte fluvial y aéreo impone sobre los costos de vida en esta vital región.
Las marcadas diferencias entre ciudades no son meramente anecdóticas. Subrayan una profunda inequidad territorial y la urgencia de políticas públicas que aborden las vulnerabilidades estructurales. Mientras en la costa norte la cercanía a centros avícolas brinda cierta estabilidad al precio del pollo y el huevo, la sierra sur padece los embates del clima y la estacionalidad en su producción, y la selva es un ejemplo palmario de cómo la falta de infraestructura y la dependencia del transporte encarecen sistemáticamente los productos de primera necesidad.
Esta realidad obliga a millones de familias peruanas a reajustar sus presupuestos diarios, sacrificando muchas veces la calidad o variedad nutricional, y comprometiendo su bienestar. La promesa de una economía sólida no puede sostenerse cuando la mesa familiar se vuelve un lujo inalcanzable para muchos. Urge al Estado no solo monitorear estos precios, sino implementar estrategias efectivas para estabilizar el costo de vida, fortalecer las cadenas de suministro y proteger el poder adquisitivo de sus ciudadanos. La canasta básica no es solo una lista de productos; es el reflejo de la dignidad y el bienestar de un país. La coyuntura actual demanda una mirada más allá de las cifras macro, enfocándose en la cruda realidad de la olla común que, para muchos, está en jaque.

