Plata con alma peruana: Thalía Valdivia en los Bolivarianos 2025 y el debatido futuro del atletismo nacional

594077782_4155149131406570_6093118384527901697_n

La atleta huanuqueña Thalía Valdivia Magariño ha inscrito su nombre en el palmarés de los Juegos Bolivarianos 2025 al conquistar la medalla de plata en la exigente prueba de los 10 mil metros planos. Su notable actuación en el Estadio Atlético de San Luis, que culminó con un tiempo de 35 minutos, 00 segundos y 86 centésimas, no solo representa un motivo de orgullo nacional, sino que también reaviva la perenne discusión sobre el verdadero respaldo estatal a los deportistas peruanos de élite. La hazaña de Valdivia, sumada al bronce de su compatriota Saida Meneses, subraya el potencial indudable de nuestros atletas de fondo, a menudo forjados en condiciones de lucha y resiliencia personal.

La jornada inicial de atletismo en los Juegos Bolivarianos fue testigo de una carrera vibrante y disputada hasta el último aliento. Valdivia, manteniendo un ritmo constante y una estrategia impecable, lideró gran parte del trayecto, demostrando una preparación física y mental excepcional. Sin embargo, la definición se dio en un final de fotografía, donde la venezolana Edymar Brea logró imponerse por escasos centímetros, registrando 35 minutos, 00 segundos y 47 centésimas para llevarse el oro. La también peruana Saida Meneses completó el podio con un crono de 35 minutos, 02 segundos y 11 centésimas, asegurando la presea de bronce y consolidando un dominio peruano en esta disciplina. La boliviana Benita Parra ocupó el cuarto lugar con 35 minutos, 03 segundos y 25 centésimas.

El Instituto Peruano del Deporte (IPD) ha destacado que Thalía Valdivia forma parte de su Programa de Apoyo al Deportista (PAD), lo que evidencia un reconocimiento a su trayectoria y dedicación. No obstante, este logro individual, reflejo de «un trabajo continuo y disciplinado» en pruebas de fondo, también pone en relieve la magnitud del esfuerzo personal que muchos atletas deben desplegar, incluso con el limitado soporte institucional existente. La excelencia de Valdivia y Meneses, ambas con experiencia internacional, contrasta con las recurrentes quejas sobre la falta de infraestructura adecuada, el escaso presupuesto asignado a programas de desarrollo y la intermitencia en el apoyo a lo largo de las carreras deportivas.

En un país donde el deporte de alta competencia a menudo se sostiene más por la pasión y el sacrificio individual que por una política de estado robusta y sostenida, la medalla de plata de Valdivia se erige como un testimonio elocuente. Es un recordatorio de que, a pesar de las carencias y los desafíos, el talento peruano persiste y emerge en los escenarios internacionales. Este inicio auspicioso en pista y campo genera expectativas legítimas para el resto de los Juegos Bolivarianos, particularmente en las disciplinas de resistencia, donde Perú históricamente ha demostrado capacidad. Sin embargo, la verdadera victoria no solo radicará en la cantidad de medallas obtenidas, sino en la reflexión y las acciones concretas que se deriven de estos éxitos para garantizar un futuro más prometedor y equitativo para todos nuestros deportistas. El desafío para las autoridades es transformar estas victorias esporádicas en un sistema integral que verdaderamente potencie el atletismo nacional más allá del heroísmo individual.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *