La silenciosa reconfiguración del VIH/SIDA en Huánuco
Huánuco, Perú – A medida que el mundo conmemora el Día Mundial del VIH/SIDA cada 1 de diciembre, la Dirección Regional de Salud (DIRESA) de Huánuco ha revelado un preocupante giro en el mapa epidemiológico de la región, identificando a las provincias de Huánuco, Leoncio Prado y Puerto Inca como los nuevos epicentros de la prevalencia del virus en el periodo reciente. Este cambio, lejos de ser un mero dato estadístico, plantea serios interrogantes sobre las dinámicas sociales, económicas y las políticas de salud pública implementadas hasta la fecha.
Históricamente, la provincia de Pachitea concentraba las tasas más altas de infecciones por VIH, un patrón que, según el director de la Dirección Ejecutiva de Salud para las Personas, Juan José Sánchez Tacuchi, se atribuía a sus particulares características socioeconómicas. Sin embargo, la reciente data sugiere una reconfiguración que desplaza el foco hacia zonas con dinámicas propias: Huánuco, como capital regional y centro de confluencia; Leoncio Prado, con su polo comercial y de tránsito en Tingo María; y Puerto Inca, una provincia amazónica con limitada infraestructura y compleja geografía. Este desplazamiento amerita una profunda reflexión sobre los factores subyacentes, como la migración interna, la actividad económica informal, la movilidad poblacional y las barreras de acceso a información y servicios de salud sexual y reproductiva en estas nuevas zonas de riesgo.
Desde Tingo María, la DIRESA lanzó una campaña de sensibilización, incluyendo un pasacalle, con la finalidad de promover la solidaridad y concientizar a la población sobre la importancia de la detección temprana y el acceso oportuno al tratamiento gratuito que ofrecen los establecimientos de salud. Sánchez Tacuchi enfatizó la necesidad crítica de que las personas diagnosticadas inicien de inmediato el tratamiento para controlar el avance del VIH y evitar su progresión a la etapa de SIDA. Si bien la sensibilización y la gratuidad del tratamiento son pilares fundamentales, la efectividad real de estas intervenciones en un contexto regional tan diverso como Huánuco exige una mirada más allá del acto conmemorativo. La verdadera prueba reside en la capacidad del sistema de salud para superar las brechas geográficas, culturales y sociales que aún impiden a muchos acceder a estos servicios vitales, especialmente en áreas remotas de Puerto Inca o en los bolsones de vulnerabilidad de la capital provincial.
Las cifras departamentales son elocuentes y revelan la magnitud del desafío. Con un total de 819 casos reportados a nivel regional, la prevalencia se concentra mayoritariamente en adultos jóvenes y en edad productiva. El grupo etario más afectado se encuentra entre los 30 y los 59 años, seguido de cerca por el rango de 18 a 29 años, lo que subraya la vulnerabilidad de la población económicamente activa y la juventud, quienes representan el futuro de la región.
El detalle por establecimientos de salud ofrece una radiografía más precisa:
En la provincia de Huánuco:
• Hospital Regional Hermilio Valdizán Medrano: 265 casos
• Hospital EsSalud: 116 casos
• Centro de Salud Aparicio Pomares: 60 casos
• Centro de Salud Perú – Corea: 49 casos
• Puesto de Salud Potracancha: 31 casos
En la provincia de Leoncio Prado:
• Hospital de Tingo María: 167 casos
• Centro de Salud de Aucayacu: 42 casos
En la provincia de Puerto Inca:
• Centro de Salud de Puerto Inca: 23 casos
• Puesto de Salud Yuyapichis: 14 casos
• Puesto de Salud Codo del Pozuzo: 10 casos
Estas estadísticas, aunque necesarias, solo reflejan la punta del iceberg de los casos diagnosticados. El verdadero reto para la DIRESA y el gobierno regional es traducir estos números en políticas públicas activas y sostenibles, que no solo garanticen el tratamiento, sino que fortalezcan la prevención integral, la educación sexual efectiva y la lucha contra el estigma que aún rodea al VIH/SIDA. La migración de la epidemia hacia nuevas provincias demanda una reevaluación urgente de la estrategia de salud pública, priorizando la equidad en el acceso a los servicios, la descentralización de la atención y una inversión sostenida que vaya más allá de las campañas puntuales, para proteger la salud y el futuro de Huánuco. La pasividad ante este escenario de reconfiguración silenciosa podría significar un incremento incontrolable del desafío en los próximos años.
