JNE delinea calendario 2026
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha puesto en marcha el reloj electoral, revelando un cronograma tentativo para las Elecciones Regionales y Municipales de 2026. La cita con las urnas, fijada para el 4 de octubre de ese año, se erige como un nuevo hito en un país que busca desesperadamente estabilidad y representatividad genuina en sus gobiernos subnacionales, a menudo asolados por la ineficiencia, la inestabilidad y la sombra de la corrupción. Este anuncio, aunque formal, subraya la precariedad de un sistema político que se prepara para una contienda crucial sin haber resuelto sus problemas estructurales más arraigados.
Mediante la Resolución N° 0632-2025-JNE, el organismo electoral ha delineado los hitos clave de un proceso que, según la ley, solo se iniciará oficialmente con la convocatoria del Presidente de la República, un acto protocolar con fecha límite el 7 de enero de 2026. La anticipación de este calendario busca otorgar previsibilidad, pero también pone de manifiesto la necesidad de que los actores políticos se organicen con tiempo en un escenario caracterizado por la proliferación de movimientos regionales de corta vida y partidos nacionales con escasa o nula implantación territorial y propuestas programáticas.
Precisamente, el 7 de enero no solo será el día clave para la convocatoria presidencial, sino también el plazo final para que las organizaciones políticas formalicen su inscripción ante la Dirección Nacional de Registro de Organizaciones Políticas (DNROP) y ajusten sus normativas internas ante el Registro de Organizaciones Políticas (ROP). Esta fecha se antoja vital en un contexto donde la fragilidad institucional de los partidos es una constante, y donde muchos buscan aparecer en el último minuto o, incluso, servir de «vientres de alquiler» para candidaturas personalistas. Diez días después, el 17 de enero, las agrupaciones podrán solicitar la inscripción de alianzas electorales, una práctica común que muchas veces responde a intereses coyunturales y cálculos electorales más que a afinidades programáticas duraderas.
Uno de los momentos más esperados, y a la vez criticados por su escasa efectividad, será el 16 de febrero, fecha límite para que los partidos comuniquen a la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) la modalidad de sus elecciones primarias. Estas, programadas para el 17 y 24 de mayo, con proclamación de resultados hasta el 1 de junio, representan un pilar de la democracia interna que en Perú ha mostrado históricamente falencias. La baja participación de afiliados, la falta de transparencia en la selección de precandidatos y el escaso debate ideológico son desafíos persistentes que ponen en entredicho la calidad y legitimidad de los liderazgos que emergen de estos procesos.
El padrón electoral, responsabilidad del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC), cerrará definitivamente el 7 de abril, una medida crucial para evitar el fenómeno de los ‘golondrinos’ o el fraude en la residencia, prácticas que históricamente han distorsionado la voluntad popular en distintas jurisdicciones. Paralelamente, el 2 de abril se cierra la inscripción de precandidatos ante los propios organismos electorales de cada agrupación, quienes luego deberán comunicar estas listas a la ONPE hasta el 9 de abril.
Finalmente, la presentación de solicitudes de inscripción de fórmulas y listas de candidatos ante el JNE está prevista para el 16 de junio, un hito que dará paso a una fase de evaluación exhaustiva y eventuales tachas, etapa donde muchos aspirantes quedan fuera por incumplimiento de requisitos. La publicación de candidatos admitidos se extenderá hasta el 5 de agosto, mientras que el 26 de julio se sorteará a los miembros de mesa, pieza fundamental en la jornada cívica y garantes de la transparencia en cada local de votación.
Como es habitual, el calendario del JNE también contempla una eventual segunda vuelta para las Elecciones Regionales, a ejecutarse dentro de los 30 días posteriores a la proclamación de los cómputos oficiales, asegurando la legitimidad del gobernador electo al exigir una mayoría absoluta. En suma, el JNE ha trazado una hoja de ruta técnica indispensable. Sin embargo, el éxito de las Elecciones Regionales y Municipales 2026 no solo dependerá del cumplimiento de los plazos, sino, crucialmente, de la capacidad de la ciudadanía y las instituciones para exigir y garantizar una contienda transparente, con candidatos idóneos y propuestas claras que pongan fin a la inercia de la crisis política que tanto ha afectado a los peruanos a nivel local.
