Entre la desidia y la burocracia: Tras protesta, GOREHCO anuncia nuevos plazos para colegio César Vallejo
La paciencia de la comunidad educativa del Colegio Nacional César Vallejo de Paucarbamba, en Amarilis, Huánuco, llegó a su límite. Ayer, cansados de promesas incumplidas y una espera que se extiende por años, padres, docentes y estudiantes tomaron las calles para marchar hacia la sede del Gobierno Regional de Huánuco (GOREH). Su reclamo no es menor: la construcción de una nueva infraestructura educativa, un proyecto largamente postergado y cuya materialización parece cada vez más lejana, sumergida en un laberinto burocrático y una evidente desidia institucional.
La protesta obligó a la administración regional a sentarse a la mesa y ofrecer explicaciones, o al menos, un nuevo cronograma. Erick Ferruzo Suárez, asesor FAG del GOREH, fue el encargado de reconocer públicamente lo que la comunidad ya sabía: el incumplimiento de los plazos previamente establecidos para los estudios técnicos del proyecto. Según Ferruzo, la génesis de esta demora reside en la apuesta inicial del GOREH por financiar la obra bajo la modalidad de Obras por Impuestos, una vía que, si bien puede agilizar ciertos proyectos, en este caso terminó siendo un escollo.
El asesor explicó que, al consultar a la Contraloría General de la República sobre esta modalidad, la entidad fiscalizadora solicitó un informe al Programa Nacional de Infraestructura Educativa (Pronied) del Ministerio de Educación. La respuesta del Pronied fue que la propuesta aún se encontraba en evaluación, lo que generó un «tiempo adicional de espera hasta la comunicación final». Esta cadena de consultas y evaluaciones interinstitucionales, aunque quizás necesaria, revela una preocupante falta de planificación y previsión por parte del GOREH al embarcarse en una modalidad sin tener un camino claro y expedito.
Ante la parálisis generada, la gestión regional ha optado ahora por una ruta diferente: elaborar directamente los estudios técnicos del expediente técnico. Esta decisión, que llega con considerable retraso, sitúa el proceso en la fase de actos preparatorios, la cual, según Ferruzo, debería concluir recién el 20 de diciembre del presente año. Más alarmante aún es el plazo para la licitación del expediente técnico, proyectada para mediados de enero de 2026, con recursos asignados para ese mismo año. Una vez adjudicado, la elaboración del expediente tomará un estimado de tres meses. Solo después de este dilatado proceso se definirá la modalidad de financiamiento final para la obra: ¿será Obras por Impuestos o, finalmente, el Pronied, de acuerdo a sus lineamientos? Esta indecisión sobre la fuente de financiamiento a mediano plazo, incluso después de tener los estudios, es sintomática de una gestión errática y sin rumbo claro para un proyecto de tal envergadura.
La justificación de Ferruzo no terminó allí. El funcionario atribuyó parte de la responsabilidad de la protesta a una supuesta falla en la comunicación, señalando que los avances y gestiones fueron informados al director del plantel y a la presidenta de la Apafa, pero que «esta información no tuvo el efecto multiplicador esperado». Esta narrativa, que busca diluir la responsabilidad institucional en la difusión, ignora que la esencia del problema no es la falta de información, sino la falta de acciones concretas y el incumplimiento de cronogramas. La desconfianza de la comunidad se alimenta de hechos, no de comunicados que no se materializan. En la reunión de diálogo sostenida ayer, se socializó, tardíamente, el documento emitido por la Contraloría, un paso que la comunidad educativa considera insuficiente y tardío.
La promesa de un nuevo colegio para el César Vallejo de Paucarbamba se convierte así en un triste reflejo de la precaria situación de la infraestructura educativa en muchas regiones del país y, en particular, de la gestión pública en Huánuco. Los plazos anunciados, que empujan la posible construcción a un futuro incierto más allá de 2026, siembran un justificado escepticismo entre quienes, a fuerza de marchas y protestas, buscan que la educación de sus hijos no sea solo una promesa electoral, sino una realidad palpable. La comunidad espera no solo nuevos plazos, sino un compromiso firme y una gestión eficiente que ponga fin a la larga espera.
