Más de S/4.6 millones estacionados: 25 ambulancias nuevas de la PNP se oxidan en Jesús María mientras regiones claman por ayuda
Una escandalosa paradoja golpea a la Policía Nacional del Perú (PNP): veinticinco modernas ambulancias, adquiridas por más de 4.6 millones de soles y destinadas a fortalecer la sanidad policial, permanecen inexplicablemente inoperativas en un estacionamiento del Hospital de la Policía en Jesús María. Estos vehículos, comprados en 2024 bajo la administración de Dina Boluarte, cuentan con placas y cumplen rigurosamente todos los requisitos técnicos, pero la inacción burocrática las condena al abandono, mientras la flota de emergencia en diversas regiones del país se desmorona por el óxido y la desidia.
La revelación, surgida de una exhaustiva investigación del dominical «Punto Final», expone un grave despilfarro de recursos públicos y una flagrante ineficiencia en la gestión estatal. Las unidades, que incluyen modelos Toyota Hilux y Peugeot Boxer, fueron compradas bajo un contrato que establecía un plazo máximo de sesenta días para su entrega. Sin embargo, meses después de vencido este término contractual, el Ministerio del Interior (MININTER) no ha concretado su distribución final ni ha asignado el presupuesto fundamental para su combustible, mantenimiento y operación.
Esta inexplicable parálisis contrasta dramáticamente con la desesperante realidad que vive la sanidad policial en diversas provincias del país. Mientras las flamantes unidades se deterioran bajo el sol limeño, ejemplos palpables de la crisis abundan en el interior: en Cañete, la Sanidad de la PNP carece por completo de ambulancias activas; en Pucallpa, la única unidad disponible yace en un corralón, corroída por el óxido; Cerro de Pasco ostenta una ambulancia inutilizada desde hace años, con un cartel que sentencia su condición de «inoperativa»; y un escenario similar se presenta en Tumbes, donde una unidad permanece empolvada y abandonada en un garaje. Todas estas regiones claman por un reemplazo que, paradójicamente, ya se encuentra en suelo peruano, pero prisionero de la burocracia.
El reportaje de «Punto Final» confirmó que las veinticinco ambulancias nuevas están completamente operativas y equipadas, listas para ser derivadas a las regiones donde su necesidad es urgente y crítica para la atención de los efectivos policiales. Su inmovilización actual representa no solo una cuantiosa pérdida económica para el Estado, sino una afectación directa a la capacidad de respuesta de la PNP en situaciones de emergencia médica para su personal, una institución vital para la seguridad ciudadana.
Consultado al respecto, el director de Sanidad de la PNP, general Jorge Villacorta, indicó que la adquisición fue una gestión directa del Ministerio del Interior. El general afirmó que Sanidad solo recibirá los vehículos cuando se formalice la entrega y se realicen las capacitaciones necesarias para el personal de choferes y enfermeras que operarán las unidades. Esta declaración, si bien técnica, subraya una preocupante falta de coordinación y una dilación injustificable en los procesos post-adquisición entre el ente comprador y el usuario final, es decir, la propia Policía Nacional.
La situación no solo expone deficiencias administrativas y burocráticas, sino que genera serias interrogantes sobre la planificación, ejecución y seguimiento de proyectos de infraestructura y equipamiento vital para instituciones como la Policía Nacional del Perú. La ciudadanía espera una pronta solución y la identificación de responsabilidades ante este caso que evidencia cómo la ineficiencia puede condenar inversiones millonarias al olvido, menoscabando la capacidad operativa de una institución fundamental para la seguridad y la salud de sus miembros y, por extensión, del país.
