Caracas instrumentaliza tensión con Washington para relanzar polémico plan de retorno de migrantes

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En un nuevo capítulo de la profunda crisis migratoria y la escalada de tensiones geopolíticas que vive la región, el gobierno de Nicolás Maduro ha anunciado un plan especial para facilitar el retorno de venezolanos que se encuentran en el extranjero. La medida, ordenada por el propio presidente, fue presentada como una respuesta directa a la decisión de Estados Unidos de declarar “cerrado en su totalidad” el espacio aéreo venezolano, una acción que Caracas ha calificado de agresión ilegítima.

La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, fue la encargada de comunicar la directriz de Maduro, indicando desde su canal de Telegram que “frente a esta agresión, el Presidente Nicolás Maduro ha ordenado un plan especial para el retorno de los venezolanos varados en otros países así como facilitar los itinerarios de salida de aquellos que deban viajar fuera de nuestro territorio”. Esta declaración subraya la narrativa oficial de un país bajo asedio, buscando cohesionar a su población frente a lo que perciben como una intervención externa.

La decisión de Washington, formalizada por el presidente Donald Trump, estuvo precedida por una alerta de la Administración Federal de Aviación (FAA) que ya advertía a las aerolíneas extremar precauciones en la región venezolana. Desde el Ejecutivo bolivariano, esta serie de acciones fue interpretada como una escalada peligrosa, llegando a insinuar que el cierre del espacio aéreo podría ser un preludio a una “posible invasión por tierra” –una preocupación que Delcy Rodríguez atribuyó directamente a una “solicitud de María (Corina) Machado”. En respuesta, Rodríguez afirmó que Venezuela ha activado “todos los mecanismos” del Derecho Internacional para exigir el “cese inmediato de esta acción ilegítima e ilícita”.

El anuncio no es un hecho aislado, sino que se enmarca en el ya existente programa gubernamental denominado “Plan Vuelta a la Patria”, una iniciativa que busca repatriar a ciudadanos venezolanos que emigraron. Según cifras oficiales, casi 14.000 venezolanos procedentes de Estados Unidos habían regresado al país en los meses previos, el último contingente apenas un día antes del reciente anuncio de Trump. No obstante, el gobierno de Maduro ha denunciado que la administración estadounidense suspendió “de manera unilateral” los vuelos de repatriación, complejizando aún más la situación de los migrantes.

La coyuntura se agrava con la suspensión de conexiones aéreas de diversas aerolíneas internacionales con Venezuela. Compañías como Iberia, TAP, Turkish Airlines, Avianca, LATAM Airlines Colombia y GOL han dejado de operar hacia y desde el país caribeño, en muchos casos tras la revocación de sus permisos por parte del gobierno venezolano. Esta situación contribuye al aislamiento internacional de Venezuela y limita drásticamente las opciones de movilidad para sus ciudadanos, tanto para entrar como para salir del territorio.

Analistas regionales observan con escepticismo el plan de retorno relanzado por Caracas. Si bien la diáspora venezolana constituye una de las mayores crisis humanitarias de la historia reciente de América Latina, con millones de ciudadanos esparcidos por el continente y el mundo, la viabilidad de un retorno masivo bajo las condiciones económicas y políticas actuales de Venezuela plantea serias dudas. La instrumentalización de las tensiones con Estados Unidos para impulsar esta iniciativa es vista por algunos como una estrategia política para consolidar el apoyo interno y proyectar una imagen de soberanía, más que una solución integral a la compleja crisis migratoria que afecta a la población venezolana.

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