Huánuco se queda sin resonador: otra muestra del abandono estructural en salud
El Hospital Regional Hermilio Valdizán anunció que dará de baja el único resonador magnético del departamento, un equipo de alta gama que, pese a millones gastados en mantenimientos fallidos, terminó convertido en chatarra técnica. La decisión, informada por la directora ejecutiva, Giovana Ibazeta Valdivieso, expone un problema mucho más profundo que una simple falla mecánica: la incapacidad crónica del Estado para gestionar equipamiento vital y proteger la inversión pública.
Casi S/ 1 millón gastado sin resultados y un historial de alertas ignoradas
Antes de que Ibazeta asumiera la dirección, el hospital destinó S/ 980 mil en 2024 a un mantenimiento que nunca restituyó la operatividad total del resonador de marca General Electric. Los informes técnicos de ese año —emitidos por la propia empresa fabricante— advertían múltiples requerimientos pendientes, pero aun así se continuó con intervenciones parciales que, finalmente, no solucionaron nada.
El hecho de que, a pesar de las alertas, el hospital haya seguido invirtiendo sin exigir una reparación integral ni un cronograma claro de resultados, revela serias falencias de gestión, supervisión y control interno. Lo que hoy queda es un equipo inservible y un gasto público difícil de justificar.
Un diagnóstico tardío que confirma el desastre
Tras asumir funciones, Ibazeta solicitó un nuevo diagnóstico técnico. El resultado fue aún más grave:
- El magneto debe ser cambiado (US$ 480 mil / S/ 1.8 millones aprox.).
- Se requieren honorarios especializados.
- Se necesita adecuar la infraestructura.
Todo esto eleva el costo real a casi S/ 2 millones, sin garantía alguna de que el equipo vuelva a funcionar plenamente. Es decir, el hospital estuvo a un paso de seguir inyectando dinero público en un aparato cuya recuperación nunca estuvo asegurada.
Decidir la baja del resonador no es una medida estratégica, sino el reconocimiento de que las decisiones administrativas pasadas fueron erráticas, tardías y deficientemente supervisadas.
Huánuco, nuevamente desprotegido
El resonador magnético del Valdizán no era un lujo:
era el único en todo el departamento, y su inutilización deja a miles de pacientes sin estudios indispensables para diagnosticar tumores, accidentes cerebrovasculares, lesiones complejas y patologías que requieren atención urgente y especializada.
Hoy, Huánuco deberá depender del sector privado, donde el costo de una resonancia puede superar los S/ 800, o de traslados a otras regiones, lo que complica y encarece diagnósticos para la población más vulnerable.
Es un golpe directo al derecho a la salud.
Coordinaciones que llegan tarde
La directora Ibazeta afirma que mantiene conversaciones con el director regional de Salud, Gustavo Barrera Sullca, y con el gobernador Antonio Pulgar Lucas para adquirir un nuevo resonador.
Bienvenidas las coordinaciones, pero no borran el hecho esencial:
Huánuco quedó sin este servicio porque la gestión técnica del equipo fue deficiente desde el inicio, y ninguna autoridad adoptó medidas oportunas para evitar que la región llegara a este punto.
Mientras se inicia el largo proceso para comprar un nuevo resonador, la población seguirá pagando las consecuencias de decisiones improvisadas, falta de previsión y una estructura pública que permite que casi S/ 1 millón se diluya sin resultados.
